Bragantino elimina a Sporting Cristal y enfrentará a Mineiro en octavos

Isidro Pitta de Bragantino reacciona este miércoles, en un partido de la Copa Sudamericana entre Bragantino y Sporting Cristal en el estadio Municipal Cícero de Souza Marques, en Sao Paulo (Brasil).
Isidro Pitta de Bragantino reacciona este miércoles, en un partido de la Copa Sudamericana entre Bragantino y Sporting Cristal en el estadio Municipal Cícero de Souza Marques, en Sao Paulo (Brasil).Isaac Fontana

Con la participación del delantero paraguayo Isidro Pitta desde el minuto 59, el conjunto paulista sufrió más de la cuenta ante un rival conservador, pero rompió el cerrojo en la segunda mitad para meterse entre los 16 mejores del torneo continental.

La paciencia y la pelota parada terminaron por destrabar una llave que pintaba para sufrimientos mayores. Con el delantero paraguayo Isidro Pitta jugando desde el minuto 59, el Red Bull Bragantino se clasificó este miércoles a los octavos de final de la Copa Sudamericana tras imponerse por un ajustado 1-0 ante un Sporting Cristal peruano poco ambicioso y que jugó con un hombre menos durante gran parte del complemento.

El equipo brasileño fue ampliamente superior a lo largo de los 90 minutos, pero le costó un mundo perforar la resistencia del portero Diego Enríquez. Finalmente, un letal cabezazo de Pedro Henrique en una jugada de estrategia —ejecutada tras la falta que provocó la expulsión de Martín Távara— rompió la paridad y sentenció la serie, luego del empate sin goles registrado en el partido de ida. Ahora, el Bragantino se citará en la siguiente instancia con el también brasileño Atlético Mineiro en busca de un lugar en los cuartos de final.

Dominio estéril y falta de puntería

El conjunto paulista, que arrastraba tres empates consecutivos desde su retorno a la actividad tras el parón por el Mundial 2026, asumió el protagonismo absoluto desde el pitazo inicial. Controló los hilos de la posesión, generó mayor volumen de juego y, por momentos, arrinconó al cuadro peruano contra su área.

Sin embargo, el gran pecado del local fue una alarmante falta de eficacia y el abuso constante de los remates de media distancia. Ya en la primera mitad lo intentaron prácticamente todos: Eduardo Sasha, Juninho Capixaba, Helinho Mosquera, Lucas Evangelista, Matheus Fernandes, Thiago Borbas y Rodriguinho probaron suerte, sumándose un cabezazo previo de Pedro Henrique a la salida de un tiro de esquina. Ninguno encontró el arco.

El que estuvo más cerca de romper el cero ante los pocos aficionados presentes en el estadio Cícero de Souza Marques fue Rodriguinho, quien estrelló un derechazo en el palo y, poco después, casi convierte un gol olímpico de no ser por la milagrosa intervención con los puños de Enríquez.

Tras la pausa de hidratación, en pleno invierno austral, el ritmo del Bragantino decayó levemente y Sporting Cristal, cómodo con el empate sin goles, comenzó a asomarse por las inmediaciones del arquero Cleiton. El extremo argentino Santiago González tuvo la más clara para silenciar Bragança Paulista, pero se trastabilló en el área chica cuando se disponía a definir. Minutos después, el experimentado Hernán Barcos también avisó con un cabezazo bien controlado por el seguro guardameta brasileño.

Expulsión, golpe de cabeza y sufrimiento final

En el complemento, el cronómetro empezó a jugar a favor de la visita, que apostó abiertamente al desgaste y a las constantes pérdidas de tiempo, con el portero Enríquez tirado en el césped aquejado de supuestas dolencias que no le impidieron terminar el encuentro sin contratiempos.

Sin embargo, la balanza terminó inclinándose por peso propio gracias a una imprudencia peruana. En el minuto 57, Martín Távara se olvidó de que ya estaba amonestado y cometió una dura falta por detrás sobre Sasha, lo que le valió la tarjeta roja directa por doble amarilla.

El golpe para el Cristal fue letal y por partida doble: de esa misma falta nació la jugada de laboratorio que destrabó el marcador. Capixaba mandó un centro preciso al corazón del área, Thiago Borbas pivoteó con la cabeza y apareció Pedro Henrique para conectar un frentazo inapelable que puso el 1-0.

Con ventaja en el marcador y superioridad numérica, Bragantino intentó liquidar el expediente, aunque sin la claridad necesaria. Los peruanos tuvieron una última bala en los pies de Maxloren Castro, cuyo remate fue desbaratado con solvencia por Cleiton. Entre la incapacidad local para sentenciar y la falta de rebeldía de la visita para ir por los penaltis, el pitazo final decretó una victoria balsámica que deposita al club paulista en los octavos de final de la Sudamericana.