Cheto fue gran deportista, corriendo detrás del balón del salonismo en su querido Coronel Escurra, donde llegó a la presidencia no sin antes ser DT y cuanto fue necesario hacer para demostrar su desinteresado espíritu de colaboración. Con ímpetu dirigencial pasó por Universidad Americana incentivando la práctica del futsal.
Se sumó a la dirigencia del futsal FIFA (fútbol 5) desde sus inicios, y luego se tiró a la arena con pies descalzos para ser uno de los pioneros dirigentes en el fútbol playa de la APF, dejando huellas y será recordado por los amantes del deporte. Paz en su tumba y cristiana resignación a familiares y amigos.
