Monumental triunfo del ciclista de Petropavl, de 29 años, capaz de recorrer en solitario los últimos 46 km con un fulminante ataque en solitario que le condujo a la glria, desafiando los tramos de asfalto y de pistas de tierra, donde superó serios apuros hasta presentarse en la meta de Úbeda con un tiempo de 4h.49.13.
Lutsenko partió como uno de los favoritos a estrenar el palmarés en la carrera andaluza diseñada por el seleccionador nacional Pascual Momparler. Y cumpliò la expectativas. Navegó como nadie en un terreno ondulado, donde los olivos marcan el sabor del paisaje.
El caminante hizo camino al rodar en territorio novedoso para las bicicletas, y con éxito. Su exhibición le permitió entrar en la meta de Úbeda con 52 y 55 segundos sobre los belgas Tim Wellens (Lotto Soudal) y Loic Vliegen (Intermarché Wanty).
La salida tuvo lugar en Baeza, a las puertas del Instituto Santísima Trinidad, donde dio clases de francés Antonio Machado, el caminante de la literatura que hizo camino verso a verso. En esta ocasión la ruta novedosa del "sterrato" lo abrieron 18 equipos y 126 corredores, dispuestos a navegar entre mares de olivos y pistas de tierra. En juego estaba inaugurar una prueba novedosa y llevarse a casa un trofeo original, una aceituna dorada bañada en oro de 3 kilos de peso.
La prueba tuvo apisodios constantes de batalla, pero no fue hasta la pancarta de 50 kilómetros a meta, tras varios tramos de tierra, cuando el pelotón estalló en varios sectores. Por delante, Alexey Lutsenko fue el primer favorito en pasar al ataque, y el kazajo logró empezar el protagonismo en cabeza.
Por detrás hubo alarma y se organizaron 5 hombres importantes: Tim Wellens (Lotto Soudal), Connor Swift (Arkéa-Samsic), Lennard Kämna (Bora-Hansgrohe), Loïc Vliegen (Intermarché-Wanty-Gobert) y Thibault Ferasse (B&B Hotels-KTM).
Lutsenko apostó por la aventura en solitario, se afianzó en cabeza y rodó por territorio hostil hasta meta. Pasó por momentos de apuros, tenía por delante 3 tramos de pistas de tierra, algunos de ellos casi intransitables, pero superó la prueba con nota, lo que le permitiò llegar a la meta celebrando una victoria histórica, además la primera de su equipo en la temporada
Junto a la Catedral de Úbeda, Lutsenko recibió la aceituna dorada, una obra de artesanía como recuerdo de una carrera original, que aspira a consagrarse en el calendario internacional, similar a la Strade Bianche italiana. El espectáculo entre las colinas plagadas de olivos d de la provincia de Jaén fue inolvidable. Ciclismo en estado puro.
