Mamona, de 33 años, llegó a Múnich como favorita al oro y se marcha de la ciudad bávara con un quinto puesto frustrante para sus expectativas. A la portuguesa, número uno del ránking continental, la bastó un único salto de 14,45 metros en la ronda clasificatoria para llegar a la final.
Ese registro le hubiera dado, al menos, una medalla, pero su mejor salto en la final fue 14,41 llegando incluso a registrar 13,70 en el último intento.
La portuguesa, trece veces campeona nacional al aire libre y siete bajo techo, no tuvo su mejor día, todo lo contrario que la ucraniana Maryna Bekh-Romanchuk, que en su quinto salto llegó a los 15,02 metros, una marca muy superior a la que valió la plata para la finlandesa Kristiina Makela (14,64) y el bronce a la israelí Hanna Minenko (14,45).
