"Sabía que no lo había hecho mal, pero también que la bajada no había sido del todo perfecta", declaró, tras ganar su primera medalla en un gran evento, Nina, de 27 años, hija del gran Patrick Ortlieb, que en 1996, cuatro años después de proclamarse campeón olímpico de descenso, ganó oro en esa disciplina en España, en los Mundiales de Sierra Nevada (Granada), coronando un palmarés de pocas pero más que selectas victorias, entre las que cuenta en el descenso de Kitzbühel (Tirol), en la monstruosa pista Streif: el más peligroso del circuito.
"Por supuesto que es un sentimiento especial, porque aquí (en la Saboya francesa, en los Juegos de Albertville'92) ganó oro olímpico mi padre. Y además, mi abuelo es francés", comentó Nina Ortlieb al canal de televisión alemán ZDF tras ganar la plata en el descenso.
"Es fascinante, haber ganado esta medalla; que, sobre todo, supone una recompensa al trabajo duro", apuntó la flamante subcampeona mundial de descenso.
