El escandinavo se aprovechó de tener en su equipo al esloveno Primoz Roglic, una estrategia con dos jefes de filas que obligó al también esloveno Tadej Pogacar a multiplicar el esfuerzo para hacer frente a los ataques de su rival.
El plan dio resultados de forma especial en la etapa del Granon, cuando Roglic y Pogacar encadenaron una serie de golpes a un Pogacar que fue respondiendo con cierta ingenuidad hasta que se quedó sin energía y acabó doblando la rodilla frente a Vingegaard.
En esta ocasión, Roglic ha decidido volar con sus propias alas y acudió al Giro de Italia, que terminó ganando, pero privó al Jumbo de la doble baza en el Tour que tan buen resultado le había dado el año anterior.
El danés puede contar con el escudero Wout van Aert, pero el belga parece no estar tan dispuesto a ser el eterno recurso, como hizo el año pasado, lo que ha dejado entrever cierta imagen de tensión en el seno del conjunto neerlandés.
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Según algunos medios, Van Aert se quejó de no haber contado con ayuda del equipo en la llegada a San Sebastián, en la que fue sorprendido por una arrancada a falta de un kilómetro del francés Victor Lafay que le privó de un triunfo de etapa que parecía a su alcance.
Sus directores deportivos se obstinaron en desmentir que haya descontento con el belga, al igual que otros compañeros, como su compatriota Nathan van Hooydonk, quién negó el descontento de Van Aert.
Pese a todo, el Jumbo ha perdido la imagen de fortaleza que traía el año pasado y eso genera ciertas grietas.
DUDAS DEL UAE
Todo lo contrario que el UAE, que llegaba con las dudas sobre el estado de la muñeca de Pogacar, pero que en tres etapas se ha mostrado como el equipo más poderoso.
La formación del Golfo Pérsico fichó a un Adam Yates que cumple el mismo papel que el año pasado tenía Roglic para el Jumbo. El británico puede ser una pieza de recambio de Pogacar si el esloveno se resiente de su muñeca o si le faltan energías en los momentos clave tras una preparación perturbada por esa misma lesión.
Pero, además, Yates puede ser un arma de ataque contra el Jumbo, que se vería en el rol de defensor que el año pasado interpretaba el UAE.
"Son situaciones comparables", reconoce Yates enfundado en el maillot amarillo desde su victoria en Bilbao en la primera jornada del Tour.
"Si traes un único líder puedes tener cualquier tipo de incidente, pero con dos hay más opciones y más cartas que jugar en la montaña. Este es el plan que teníamos y lo vamos a mantener", señaló el británico, que no cuestiona el papel principal del ganador de las ediciones de 2020 y 2021, pero que sabe que puede tener protagonismo.
A sus 30 años, el británico ha sido cuarto en el Tour de 2016 y en la Vuelta a España de 2021 y ahora está en un equipo confeccionado para ganar el Tour.
Su labor comenzará a verse este miércoles, primera cita con la alta montaña en los Pirineos, una situación que el UAE afronta en una situación envidiable, con el maillot amarillo y el segundo puesto en poder de Pogacar con solo seis segundos cedidos.
El esloveno ha atacado siempre que la carretera le ha dado una oportunidad y aunque no ha conseguido descolgar a Vingegaard, ha ido cosechando bonificaciones que le han situado once segundos por delante del danés.
El UAE está en la situación del Jumbo, que se verá obligado a atacar para revertir la situación.
