Si lo hace sumará cuatro cetros Mundiales, los mismos que tiene Italia, la selección que más tiene en el concierto internacional, salvando la excepción de la antigua Yugoslavia, que conquistó dos con esa denominación (1986, 1991), una como Serbia y Montenegro (2005) y dos más como Serbia (2009 y 2015).
Y si España lo consigue, se recordará para siempre Fukuoka, la ciudad donde se disputa este Campeonato, pero también donde sumó su segundo título (2001), con aquella selección de ensueño liderada por Jesús Rollán en la portería y formada por Carles Sanz, Sergi Pedrerol, Gustavo Marcos, Guillermo Molina, Ángel Andreo, Gabriel Hernández, Iván Moro, Daniel Ballart, Salvador Gómez, Iván Pérez, Javier Sánchez-Toril y Daniel Moro.
Antes lo había conseguido en Perth 1998. Ahora, de nuevo en Fukuoka, se abren las puertas de la historia. España es favorita, lo dicen los títulos, los resultados y las sensaciones; su waterpolo es vistoso, tiene a los jugadores para desarrollarlo y una idea, desde el banquillo, donde David Martín ha sabido llevar el rumbo desde su llegada.
Martín fue nombrado seleccionador a finales de 2016. El equipo no había logrado clasificarse por primera vez en su historia para un Mundial (2015), en los Europeos de 2016, España fue quinta y séptima en los Juegos Olímpicos de Río.
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Llegó Martín y en 2017, España fue séptima en el Mundial. Todo cambió a partir del año siguiente con el bronce en la Liga Mundial, que fue el principio de una serie de éxitos: la plata en el Europeo de ese año; la plata en el Mundial de 2019 y en el Europeo del 2020; el oro en el Mundial del 2022 con los bronces en el Europeo y la Liga Mundial.
Este año, España ya se ha llevado el título de la nueva Copa Mundial, la antigua Superliga, y tiene los elementos para aspirar de nuevo a todo, jugadores de perfiles diferentes, un cóctel con el eterno Felipe Perrone (37 años), dos jugadores emergentes de calibre mundial -el meta Unai Aguirre y el lanzador Álvaro Granados-, una defensa de primer nivel y jugadores de perfiles muy diversos.
España suma tres títulos, cuatro subcampeonatos (Perth 91 vs Yugoslavia; Roma 94 vs Italia; Roma 2009 vs Serbia, Gwangju 2019 vs Italia) y tiene un bronce (2007 Melbourne).
Solo Italia, que parece ser su principal rival en Fukuoka, tiene más títulos: 4 (1978, 1994, 2011 y 2019). Pero el camino de España no será fácil, con un grupo con Serbia y Montenegro, dos equipos que están en pleno proceso de reconstrucción generacional, además de Sudáfrica.
El grupo de los transalpinos, el B, es más asequible que el de España. Se medirá ante Francia, el anfitrión de los Juegos; China, que regresa a la escena internacional y que prepara los Juegos Asiáticos que se disputarán entre septiembre y octubre; y Canadá, que vivió tiempos mejores.
El grupo A, con Estados Unidos, Grecia, Australia y Kazajistán está más equilibrado. Los norteamericanos parecen renacer después de vivir tiempos difíciles y este año han firmado sendas victorias ante Hungría, la última para conseguir el bronce en la Copa del Mundo.
Grecia, una selección siempre peleona y que lucha por las medallas, no parece estar en su mejor momento; mientras que Australia también se está mostrando muy irregular. El grupo lo completa Kazajistán.
Finalmente en el grupo C compiten Croacia, Hungría, Argentina y Japón. Los 'magyares', que volverán a contar con la superestrella Denes Varga, y los croatas se disputarán la primera plaza.
El sistema de competición dispone que los primeros de cada grupo accedan directamente a los cuartos de final. Los octavos de final lo disputarán los segundos y los terceros del grupo.
