Fede Waksman: "Solo espero que mi victoria motive la náutica entre los niños en Uruguay"

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Barcelona, 11 dic. (EFE).- El uruguayo Federico Waksman hizo historia el pasado mes de noviembre al proclamarse vencedor en la división Prototipo de la 24ª edición de la Mini Transat 650, la travesía bianual del Atlántico en solitario entre el puerto francés de Les Sables d' Olonne y el de Sant François (Guadalupe), un triunfo que sirva para que la náutica se abra paso en su país entre los más jóvenes.

En una entrevista con EFE, el primer navegante sudamericano en ganar esta travesía en solitario celebró la repercusión que puede tener su victoria.

"Sólo espero que mi victoria motive la náutica entre los niños en Uruguay. Quiero que todos sepan que no se trata del éxito de una persona sola que gana, sino de la repercusión que va a tener esa victoria y lo que ayuda a eso tanto aquí en Barcelona como en Uruguay", precisó.

La prueba en solitario tiene un recorrido de 4.050 millas náuticas (7.504 km) en dos etapas y Waksman, noveno en la primera y vencedor de la segunda, fue el ganador absoluto, superando al español Carlos Manera, ganador de la primera etapa y segundo en la segunda.

Tanto Waksman, como Manera y el tarraconense Marc Claramunt, décimo tercero, fueron homenajeados este lunes en el Barcelona International Sailing Center (BISC). Esta última edición de la Mini Transat 650 reunió a 90 navegantes (14 femeninos) de 17 naciones, con 63 franceses y 27 de otras nacionalidades.

La idea inicial de Waksman, de 34 años, era competir con el Mini 650 'Nona', un diseño Lombard construido en 2021, en la Base Mini Barcelona, pero un contratiempo familiar le obligó a cambiar de planes.

"Mi madre enfermó y tuve problemas familiares en 2022, me quedé sin tiempo, pero pude contar con el 'Repremar Logistics', un diseño Raison de 2021 con 'foils' con el que Pierre Le Roy, -con el nombre de Team Work'- ganó en ese año y él me ayudó a disponer de él", reveló este Ingeniero de Mecánica de fluidos residente en Barcelona.

"Era imposible el poder comprarlo porque no tenía dinero para ello y tampoco alquilarlo y llegamos a un acuerdo para que ellos participarán como patrocinadores y eso era menos costoso para mí", añadió.

Por ello, el regatista montevideano reconoció que era "difícil hacer pronósticos por el talento de "muchos patrones" y los "barcos de alto rendimiento" en liza.

Waksman señaló que es muy amigo de Carlos Manera, segundo clasificado, aunque puntualizó que en competición la amistad queda en un segundo plano: "En el agua nos matamos y yo quería llegar a la meta de la segunda etapa a tope y cuando estaba a punto de llegar, me pasaron el parte meteorológico donde te indican la ventaja que llevan a tus rivales. No lo escuché bien y sabía que Carlos iba detrás de mí. Cuando crucé la línea de meta, desde una lancha me dijeron que mi ventaja era 'eighteen (dieciocho millas)".

"En ese momento había perdido porque Carlos tenía cuatro horas de ventaja sobre mí de la primera etapa y 18 millas podía hacerlas en hora y media; eso me mató. Volví a preguntar y entonces me dijeron, 'eighty'(ochenta) y sí supe entonces que había ganado la Mini Transat 2023. La verdad es que estás todo el tiempo al borde de perder la regata. Una mala maniobra o una rotura te deja sin nada", apuntó.

Waksman vive con pasión el deporte que ama y, según apunta, ha renunciado a parte del dinero que podría estar ganando como ingeniero para dedicarse a completar regatas transoceánicas.

"Esta victoria que he logrado fue perfecta en términos estratégicos y todo lo que se rompió a bordo, no me impidió llegar y ganar, navegando materialmente al límite", destacó.

En este sentido, comparó la navegación con un Mini 650 con 'foils' a deslizarse con un monopatín "en una calle con baches de noche" yendo lo más rápido posible. "Es duro, de mucho vértigo, siempre al borde de una rotura y un mínimo golpe te lo puede agujerear", apostilló.

Y es que a Waksman le van los retos, que llegó a Barcelona de la mano del navegante uruguayo Nicolás González y trabajo en varios yates de la clase Swan. Lo dejó todo para irse en 2021 a la Mini Transat, siendo el primer uruguayo que la completó (puesto 21º en la división Serie).

Su pareja también vive en Barcelona y le acompaña en lo que él califica como "mi locura" en la que invirtió todo el dinero que ganó durante cuatro años como capitán de barco.