El conjunto azulgrana afronta la visita al Palacio Municipal de Deportes inmerso en una dinámica sobresaliente, sostenida por unos números que no han acusado ni la acumulación de partidos ni las constantes rotaciones aplicadas por Carlos Ortega.
Pese a disponer de una plantilla más corta que en temporadas anteriores, el técnico malagueño ha vuelto a exprimir el rendimiento colectivo, involucrando a todo el grupo y otorgando protagonismo a cada jugador sin que decaiga el nivel competitivo.
El Barça presenta la mejor diferencia de goles del campeonato y un promedio anotador que roza los 40 tantos por encuentro en las últimas jornadas, cifras que evidencian su superioridad y explican su capacidad para desbordar a los rivales desde dos pilares bien definidos: la intensidad defensiva y la amenaza constante al contraataque.
La última prueba de fuerza llegó esta semana con la contundente victoria ante el GOG danés (28-41) en la Liga de Campeones, un duelo en el que los azulgranas corrigieron una de las pocas asignaturas pendientes del inicio de curso: evitar desconexiones tras el descanso, incluso con el marcador a favor.
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Esa solidez también se refleja en el apartado físico. El equipo llegará al último compromiso de noviembre en un estado óptimo, sin que la sobrecarga de encuentros haya provocado molestias musculares en ningún jugador.
La rotación, asumida por toda la plantilla para dosificar esfuerzos, recae ahora sobre los eslovenos Domen Makuc y Blaz Janc, ausentes en una convocatoria a la que regresa el portero Viktor Hallgrímsson, que se perdió el partido frente al GOG por molestias en la cadera, y se incorpora el juvenil Adrián Sola.
Con el liderato doméstico consolidado y la clasificación directa a los cuartos de final de la Liga de Campeones bien encarrilada, el Barça visita al Huesca, que ha convertido su pabellón en fortín: los siete puntos que suma hasta ahora los ha logrado como local, con tres victorias, un empate y una derrota.
Gran parte de esas victorias recaen sobre la figura del lateral izquierdo cubano Frank Cordiés, segundo máximo goleador de la Asobal con 59 goles, y cuya capacidad para generar peligro desde el lanzamiento exterior será uno de los focos de atención del conjunto azulgrana para consolidar su liderato.
