Rubén Castro: "Sigo creyendo en el juego pequeño"

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Guadalajara (México), 3 feb (EFE).- Aunque no le hace el feo al bateo de fuerza, el jardinero Rubén Castro, héroe del equipo de Puerto Rico en lo que va de la Serie del Caribe, cree que el llamado juego chiquito jamás pasará de moda en el béisbol.

"Sigo creyendo en el juego pequeño de tocar bolas, mover al corredor. Siempre debe estar ese jugador de contacto que llegue a las bases para que el tercer o cuarto bate pueda impulsar las carreras", aseguró Castro en entrevista a EFE.

Castro fue la figura de los Cangrejeros de Santurce en el inicio de la Serie hace dos días, al pegar el hit con el que su equipo dejó al campo a los Tomateros de Culiacán mexicanos y ayer bateó de 1-1 ante los Leones del Escogido dominicanos y llegó cuatro veces a las bases, al sumar tres boletos.

"Algunos no somos 'power hitters' y debemos mantener el juego de velocidad; yo toco bola bastante bien, me muevo bien; tengo buen corrido entre las bases, aunque siempre hay espacio para mejorarlo", afirmó.

Mientras algunos peloteros practican la meditación y se visualizan en su mejor versión en los momentos cruciales, Castro aplica la sencilla técnica de, a la hora buena, no pensar.

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"A mí lo que me ha funcionado es no pensar en la caja de bateo y si estoy esperando un lanzamiento recto, ir a buscarlo. Fue lo que hice hace dos días; esperaba una recta alta, llegó y decidí el partido", dice, en referencia a su línea al jardín izquierdo que decidió el 5-4 de Cangrejeros sobre Tomateros.

A los 29 años, el jugador originario de Humacao cree estar cerca de su 'prime'. Con la experiencia acumulada en ligas menores, se siente con la madurez necesaria para ser una pieza clave este año con el Águila de Veracruz de la Liga Mexicana de Béisbol y cree posible llegar a Grandes Ligas.

"Un pelotero madura entre los 25 y 32 años y me siento en mis mejores momentos como profesional; Veracruz me ha dado una oportunidad, en marzo me reportaré con ellos y espero dar lo mejor de mí", aseguró.

Si se pone filosófico, Rubén Castro acepta que ser bateador en el béisbol es aceptar la condición de perdedor porque batear es una de las acciones más difíciles de todos los deportes, tanto así que quien falle seis de 10 veces es una súper estrella, y quien lo haga en siete de 10 sigue siendo un buen jugador.

"Batear es demasiado difícil; más cuando te enfrentas a un lanzador que tiene una velocidad de 93 millas por hora para arriba. En el béisbol uno falla más de lo que acierta; se parece a la vida, en la que te caes y debes levantarte".

Los Cangrejeros suman una victoria y una derrota en la Serie del Caribe, tienen buenas posibilidades de acceder a la semifinal y a partir de ahí luchar por el título que no ganan desde en año 2000, cuando Castro tenía cuatro años de edad.

"Vamos día a día. La meta primera era conquistar el título en Puerto Rico y ahora ganar la Serie Caribe. Tenemos buenos jugadores y ya es momento de que los Cangrejeros de Puerto Rico ganemos la Serie. Lo merecemos", agregó.

Hoy el equipo puertorriqueño enfrentará a los Charros de Jalisco mexicanos, mañana descansará y el jueves irán ante los Federales de Chiriquí panameños.

"Estamos sanos y optimistas", insistió Castro.