Vonn, una de las más grandes figuras de toda la historia del esquí alpino, que, con una rodilla de titanio volvió a ganar a los 41 años -tras haber regresado a la competición cinco temporadas después de retirarse- se lesionó el pasado viernes al caerse en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza) y, a pesar de sufrir rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda -en la que también tiene dañado el menisco-, anunció el pasado martes que quería competir en las pruebas olímpicas.
El viernes ya se había probado, aparentemente sin problemas, en la pista Tofana; y este sábado demostró que está en condiciones, incluso, de luchar por las medallas.
La campeona de St.Paul (Minesota), que cuenta 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso -dos esta temporada-, se inscribió tercera en la tabla de tiempos, que encabezó su compatriota Breezy Johnson, que el año pasado ganó dos oros en los Mundiales de Saalbach (Austria), uno de ellos en esta disciplina.
Breezy, de 30 años, cubrió los 2.572 metros de la pista Tofana -con salida a 2.320 metros de altitud y un desnivel de 760- en un minuto, 37 segundos y 91 centésimas, 21 menos que la alemana Kira Weidle y con 37 de ventaja sobre Lindsey, Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019, y con once medallas en grandes eventos, incluido un oro olímpico -hace 16 años, en los Juegos de Vancouver (Canadá)- y dos oros mundiales -hace 17, en Val d'Isere (Francia)-.
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