Karl, nacido en St. Pölten hace 40 años, confirmó que es uno de los más grandes de la historia de su deporte al haber logrado, en sus quintos Juegos -que serán sus últimos, porque, salvo cambio de opinión radical, se retira tras los mismos- su cuarta medalla olímpica, la segunda de oro, después de derrotar en la final al surcoreano Kim, que se conformó con la plata en una prueba en la que el búlgaro Terwel Zamzirov se alzó con el bronce.
Zamzirov derrotó en la final pequeña al esloveno Tim Mastnak, que se tuvo que conformar con el cuarto puesto.
