Vonn, que tiene una rodilla de titanio -la derecha- y se lesionó la otra hace apenas una semana - en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza), en el que se rompió el cruzado anterior y dañando el menisco- se cayó de forma aparatosa en el descenso de los Juegos Olímpicos en la pista Tofana de la estación de los Dolomitas.
La esquiadora estadounidense, que volvió a ganar esta temporada a los 41 años y que había sorprendido el sábado con el tercer tiempo en el segundo entrenamiento, se cayó tras un salto en la parte alta -en el primero de los cinco sectores- de la pista Tofana, de la que tuvo que ser evacuada en helicóptero, minutos después de que, a causa de su accidente, se interrumpiese el descenso.
"Los peores presagios se han cumplido con Lindsey Vonn. La legendaria esquiadora se enfrentaba no sólo a un imposible, también a una temeridad, poniendo su salud en serio riesgo al querer competir con el ligamento cruzado de la rodilla izquierda roto y una prótesis en la derecha", declaró a EFE el doctor Pedro Ripoll.
"La libertad del individuo está por encima de cualquier otra consideración, pero es cierto que se echan de menos mecanismos que protejan la salud del deportista y que le impidan competir en unas condiciones en las que su integridad física corría un serio peligro, tal y como desgraciadamente se ha demostrado", comentó.
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"La inteligencia es la capacidad de entender la realidad y adaptarse a ella. Su realidad era que, aparte de la grave lesión que sufría en la rodilla izquierda, tiene una prótesis en la rodilla derecha y ya es un milagro que haya podido volver a competir. Ahora sufría una lesión muy grave y debía abstenerse de competir hasta no tener reparada dicha lesión", declaró.
Para el doctor Ripoll, Lindsey Vonn ha sido "víctima de su obcecación y probablemente haya minusvalorado la gravedad de la situación y de las consecuencias a las que se enfrentaba tras haber superado otras lesiones graves en el pasado".
"Luego está el apartado de las responsabilidades de lo que ha ocurrido. Desde luego, este accidente es producto de un conjunto de opiniones y decisiones temerarias, con el entorno de la deportista animándola a competir en esas condiciones. Ni más ni menos, que con la articulación inestable. Aunque, indudablemente, en el principio de todo siempre está la decisión personal de Vonn, los entornos con frecuencia piensan más en sus propios intereses que en la salud de la deportista", apuntó.
El doctor Ripoll opinó que las imágenes de la caída son "espeluznantes y el sonido que las acompaña aún más".
"No dejamos de pensar en lo que la campeona habrá sentido tras sufrir la caída que puede suponer el final de su valerosa carrera. Vamos a pensar que no haya lesiones óseas asociadas a este accidente y pueda recomponerse cualquiera de sus dos rodillas afectadas por el accidente. Estamos ante un episodio triste y lamentable en la historia del deporte", manifestó.
"Vonn corría el riesgo de un fallo de la articulación durante el descenso que le condujese a una caída importante, donde podría dañarse aún más la rodilla izquierda. Algo que ha ocurrido. Ahora, una gran preocupación es lo que le pueda haber ocurrido en la rodilla derecha, la de la prótesis. Una fractura alrededor de la prótesis plantea muchos problemas técnicos para resolverla y provoca secuelas muy importantes. De nada sirve ya lamentarse si no desearle la mejor de las suertes", concluyó.
