Haga lo que haga, Argentina ya no regresará a Dallas, donde ha despertado pasión con numerosos banderazos tanto en la previa del partido contra Austria, como en el de este sábado frente a Jordania.
Por eso, cuatro horas antes del comienzo del partido en el AT&T de Arlington (Dallas) cientos de aficionados ya pintaban de albiceleste el escenario y otros tantos hacían largas colas para entrar al estadio lo antes posible, sin importar siquiera que la víspera el técnico Lionel Scaloni anunciase que Messi no iba a ser titular.
Los jordanos, en minoría, confraternizaban de tal manera que hasta alguno jugaba a los dos bandos; con una camiseta de lo 'Nashama' con el número 10 y el nombre de Messi a la espalda.
