¿Éxito total o exceso insufrible? El polémico Mundial de las 48 selecciones divide al planeta fútbol

Jugadores de Paraguay posan este viernes, en un partido del grupo D del Mundial de la FIFA 2026 entre Turquía y Paraguay, en el estadio Levi´s en Santa Clara (Estados Unidos).
Jugadores de Paraguay posan este viernes, en un partido del grupo D del Mundial de la FIFA 2026 entre Turquía y Paraguay, en el estadio Levi´s en Santa Clara (Estados Unidos). Miguel Gutiérrez

Termina la interminable fase de grupos de Norteamérica 2026. Entre el récord de Messi, las goleadas de escándalo y las críticas de Mourinho, el debate sobre el nuevo formato está más vivo que nunca.

El espectáculo ha dejado destellos brillantes, las grandes estrellas están en plena forma y varios equipos pequeños han logrado captar los reflectores. Sin embargo, el aumento del Mundial a 48 selecciones —experimentado por primera vez en este 2026— sigue siendo el gran objeto de debate ahora que la interminable primera fase llega a su fin para darle paso a los partidos de eliminación directa.

La semilla de este cambio se plantó hace casi una década. “Todas las naciones tienen derecho a soñar. El fútbol no se limita a Europa y América Latina”, proclamó en 2017 el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en el momento de la adopción de la polémica reforma que ampliaba la Copa del Mundo de 32 a 48 participantes.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habla durante una rueda de prensa.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habla durante una rueda de prensa.

Desde Francia 1998, el torneo se venía disputando con el clásico formato de 32 escuadras. Con esta evolución, la FIFA ha llevado aún más lejos el listón en términos de gigantismo: más grupos (12 en lugar de 8), más partidos (104 en lugar de 64), tres enormes países anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) y 16 estadios para absorber este programa gigantesco.

Más partidos, más ingresos para la FIFA

La FIFA, que presume de tener más asociaciones nacionales miembros (211) que Estados cuenta la ONU (193), ha querido implicar al máximo número posible de zonas geográficas. Se trata de una preocupación tanto financiera como política, teniendo Infantino en mente la reelección a la presidencia en 2027 en Marruecos, donde aspirará a un nuevo mandato.

“Esto forma parte de una estrategia global de la FIFA destinada a reforzar la universalidad del fútbol. No se trata únicamente de una elección deportiva, sino también de una palanca de desarrollo y de influencia a escala mundial. Más partidos significa también más derechos de TV y más ingresos comerciales”, analizó Vincent Chaudel, fundador del Observatorio del sport business, entrevistado por Brut.

El mayor éxito de esta apertura reside, sin duda, en la inclusión de naciones hasta ahora excluidas de la gran fiesta del fútbol. Curazao, Cabo Verde, Haití, Jordania, Uzbekistán y Escocia son países que muy probablemente no habrían podido conseguir un billete para Norteamérica 2026 con el antiguo formato. De hecho, la histórica clasificación de Cabo Verde para los dieciseisavos de final constituye un sólido argumento para justificar la presencia de estos equipos considerados “pequeños”.

Goleadas de bajo costo y la pérdida del suspenso

Por otro lado, la admisión de estos debutantes también ha dado lugar a encuentros muy desequilibrados pero espectaculares, para alegría de las estrellas ávidas de engordar sus estadísticas a bajo costo.

Un claro ejemplo es Lionel Messi. A sus 39 años, el ocho veces Balón de Oro suma ya cinco tantos en dos partidos disputados y, de paso, batió el récord de máximo goleador histórico de los mundiales con 18 dianas. Por su parte, Kylian Mbappé martirizó a los desgraciados iraquíes con un doblete y ya acecha al venerable ’10′ albiceleste con sus 16 goles en tres ediciones. Incluso el portugués Cristiano Ronaldo, de 41 años, aprovechó el duelo ante Uzbekistán para anotar un doblete y mantener las apariencias.

El suspenso, en cambio, se ha resentido notablemente. Ninguna sorpresa mayúscula ha venido a condimentar este inicio de Mundial, un formato que resulta poco exigente si se piensa que solo elimina a 16 equipos de 48 en la fase de grupos. Este es motivo suficiente para dar argumentos a quienes consideran que el valor deportivo de la competición estrella de la FIFA se ha visto alterado. Tras una orgía de partidos en la primera ronda, José Mourinho no parece muy convencido del fundamento de este cambio.

¿Cuándo empieza el verdadero Mundial?

“En algunos partidos, desconecto a los diez minutos. La Copa del Mundo es lo mejor de lo mejor. Entiendo que para ciertos países sea increíble participar, pero marcadores como 7-1 o 5-1 en un Mundial no son posibles. Yo empezaré de verdad a mirar a partir de los partidos de eliminación directa”, declaró el prestigioso entrenador portugués en el pódcast “Beast Mode On”.

Mientras algunos denuncian que se igualó hacia abajo, otros insisten en la maravillosa oportunidad ofrecida a más naciones para tomar parte en la gran cita. “Esto le da a África la oportunidad de desempeñar por fin el papel que merece en la escena mundial”, explicó a la BBC la leyenda camerunesa Samuel Eto’o, hoy presidente de la Federación de su país.

Lo cierto es que los detractores de este nuevo orden futbolístico no han acabado de sufrir. Gianni Infantino sigue guardando en sus cajones un formato aún más masivo: un Mundial con... ¡64 equipos! Por ahora, los verdaderos juegos del hambre de la eliminación directa están por comenzar.

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