La organización, que todavía no ha desvelado la participación que suele ser de alto nivel coincidiendo con el final del Tour de Francia, ha certificado este viernes el trazado que espera este año a los corredores.
La Clásica tendrá como es habitual salida y llegada al Boulevard de San Sebastián y recorrerá todo el territorio histórico de Gipuzkoa, con ascensos a un total de siete puertos, que salvo sorpresa limita las opciones de victoria de esprinters y rodadores.
El final de la prueba se anticipa muy duro ya que, además del monte Jaizkibel, los corredores tendrán que ascender los altos de Erlaitz (10 %) y Murgil (10 %), a escasos kilómetros de la meta en la capital donostiarra.
Esta carrera ha encumbrado en los últimos cinco años al americano Nelson Powless, a Remco Evenepoel en 2022 y 2023, al suizo Marc Hirschi en el 2024 y a Giulio Ciccone la pasada edición.
