“La gente en la calle, mis vecinos, son muy amigables y calurosos conmigo y mi familia. Mucho más de lo que pensaba. Por ejemplo, todos mis vecinos (en Meudon, afueras de París) nos han invitado a sus casas”, declaró Carter, elegido a finales de octubre el mejor jugador del mundo por la tercera vez en su carrera, tras haber logrado el título mundial con los All Blacks.
Carter, de 33 años y 112 veces internacional con Nueva Zelanda, reconoció estar “un poco sorprendido” de ser reconocido en la calle. “Pero de manera general estoy bastante tranquilo, a diferencia de en Nueva Zelanda. Esto es agradable”, declaró en la rueda de prensa semanal del Racing 92, en Plessis-Robinson (Hauts-de-Seine).
Su adaptación a la vida parisina es “cada vez más fácil después de dos semanas complicadas en un nuevo país, con nueva lengua y nueva cultura. Comienzo a disfrutar verdaderamente de la vida parisina”, señaló la leyenda del rugby, añadiendo que adora el barrio de Saint-Germain des Prés (VI distrito de París).
En el campo, parece haber encontrado su sitio en el puesto de apertura o de insider (un partido) en un equipo en gran forma. “Siempre se puede mejorar, no hay que darse por satisfecho. Esto es lo que me motiva, es por lo que juego a rugby. Me gustaría pensar que todos los jugadores tienen esta opinión, quiero mejorar todos los días hasta mi retirada”, señaló Carter, que finaliza contrato con Racing 92 en junio de 2018.
