"Hemos puesto el corazón", coincidieron ambos, que también dijeron que el alivio de conseguir el título que tanto ansiaban podía por ahora más que la propia felicidad de haberlo conquistado.
"Hoy peso nueve kilos menos" dijo el español, que recordó que llevaban "muchos años buscándolo, con buenos resultados y las finales perdidas eran momentos difíciles".
Zeballos reveló que estos días había pedido consejo a algunos campeones, como John McEnroe, Tim Henman y el propio Carlos Alcaraz, quien le dijo: "Salid a por ello, no os quedéis con nada, ganes o pierdas".
"Hemos jugado con el corazón, al final no queda otra. Hay que dejar la vida", señaló el argentino, autor de un gran punto que lanzó por el lateral de la red, justo por encima de la placa de Rafa Nadal: "Rafa me inspiró", bromeó.
"Me acordaba de cuando niños jugaba al frontón y decía que algún día quería ganar Roland Garros y se dio al fin tras varias finales", comentó Zeballos.
Granollers recordó los momentos difíciles que pasaron a principios de esta temporada, cuando a causa de una lesión suya no pudieron estar en el Abierto de Australia.
"En ese momento sentí su apoyo y su cariño. Hemos pasado momentos difíciles; de eso se trata un doble, de entendernos", dijo el español, a lo que Zeballos respondió: "Nadie se salva solo".
Tras las finales perdidas, el argentino indicó que "puede más el alivio que la felicidad".
"Siempre tratas de tomarlo por el lado positivo, pero siempre hay un pajarito que te está diciendo que juegas otra final y eso suma presión. Ahora siento mucha alegría, pero creo que me he quitado diez kilos de encima. La cabeza iba a 3.000, tienes ganas de jugar pero está el diablo ahí que te habla y te dice que no puedes dejar escapar otra final", dijo Granollers.
