El torneo, el primer Grand Slam de la temporada, atrae cada año a cientos de miles de aficionados de todo el mundo y ejerce un fuerte efecto multiplicador en sectores clave como el turismo, la hostelería, el comercio minorista y el transporte.
Según un análisis de la entidad financiera National Australia Bank (NAB), el Open de Australia 2026 está en condiciones de inyectar más de 600 millones de dólares australianos (unos 345 millones de euros) en la economía de Melbourne, impulsado por el gasto de visitantes en restaurantes, hoteles, desplazamientos y actividades vinculadas al evento.
El peso económico del Abierto de Australia quedó ya patente en la edición de 2025, considerada la de mayor contribución económica de la historia del torneo. Ese año, el evento generó un estímulo total de 565,8 millones de dólares australianos (unos 323 millones de euros) para el estado de Victoria, donde se ubica Melbourne.
De esa cifra, 424,4 millones de dólares australianos (alrededor de 242 millones de euros) correspondieron directamente a la economía de Melbourne, gracias al gasto de los organizadores, los asistentes y la actividad derivada del campeonato.
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En la última década, el torneo ha aportado un total acumulado de 3.460 millones de dólares australianos (aproximadamente 1.972 millones de euros) a la economía del estado de Victoria, lo que refuerza su condición de mayor generador económico del deporte del país.
La edición de 2025 también batió todos los récords de asistencia, con 1.218.831 espectadores a lo largo de las tres semanas de competición, superando ampliamente los 1.110.657 asistentes registrados en 2024.
El evento generó ese año el equivalente a 116.528 empleos a tiempo completo, lo que supone un incremento interanual del 15,8 %, el más alto jamás registrado, con un impacto especialmente significativo en sectores como el alojamiento, la restauración, el transporte y la construcción.
En el ámbito turístico, se contabilizaron ese año cerca de 442.887 pernoctaciones hoteleras en Victoria, con un gasto medio diario por visitante de 243,9 dólares australianos (unos 139 euros). Alrededor del 27 % de los asistentes procedieron de fuera de Melbourne, incluidos visitantes interestatales e internacionales.
Expertos y autoridades locales destacan que el Abierto de Australia ha evolucionado de una cita puramente deportiva a un gran festival cultural y turístico, con conciertos, actividades paralelas y experiencias gastronómicas que amplían su atractivo y multiplican su impacto económico.
Este flujo de visitantes también se traduce en beneficios directos para pequeñas y medianas empresas, ya que bares, cafés, restaurantes y comercios del centro de Melbourne registran incrementos significativos de facturación durante la celebración del torneo.
El Gobierno del estado de Victoria subraya que la inversión en infraestructuras, incluida la modernización del complejo de Melbourne Park, sede del torneo, ha sido clave para sostener el crecimiento del impacto económico año tras año.
Más allá del ámbito local, diversos estudios señalan que el Abierto de Australia genera beneficios económicos que se extienden a otras regiones del país, al reforzar la proyección internacional de Australia como destino turístico y sede de grandes eventos.
