"Creo que en general hemos jugado un partido bastante limpio. Estoy muy contenta de haber empezado bien y de haber salido de algunos momentos complicados", afirmó Keys en una rueda de prensa, visiblemente satisfecha por su rendimiento en la pista.
La campeona destacó la importancia de haber disputado el encuentro en un horario temprano, lo que le permitió esquivar las temperaturas extremas que está experimentando hoy Melbourne, cercanas a los 40 grados.
"Me gusta acostarme a las nueve de la noche, así que solo tuve que adelantar un poco la rutina. Estoy súper feliz de haber jugado antes de que el calor fuera extremo y de haber tenido un partido directo, entrar y salir temprano", explicó.
Aunque reconoció que el calor puede convertirse en un factor determinante, aseguró que no lo sintió en exceso durante el partido. "Sinceramente, no lo noté tanto. Cuando salí de la pista me sorprendió lo alta que era la temperatura. No se sintió tan mal ahí fuera", comentó.
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Sobre la presión de defender el título, Keys admitió que el peso sigue presente, aunque de forma más manejable conforme avanza el torneo.
"Sigue ahí, pero me siento más cómoda dentro del torneo. En los primeros partidos siempre hay más nervios, luego encuentras tu ritmo y puedes subir el nivel", señaló.
Keys, novena en el ránking WTA, avanzó hoy a la cuarta ronda del Abierto de Australia tras imponerse con autoridad a la checa Karolina Pliskova, 1.057 del mundo, por 6-3 y 6-3, en un partido resuelto en una hora y 15 minutos.
En 2025, Keys firmó una de las campañas más importantes de su carrera, con dos títulos y un salto definitivo en regularidad al máximo nivel.
La estadounidense abrió el año levantando el WTA 500 de Adelaida y, a partir de ahí, consolidó un recorrido sólido en los grandes torneos, con presencia destacada también en Roland Garros (cuartos de final) y participación en las WTA Finals, además de estabilizarse en la zona alta del ránking.
En el Abierto de Australia 2025, Keys construyó un torneo de menos a más y terminó coronándose campeona, tras enfrentarse en semifinales frente a la entonces número dos, Iga Swiatek, y en la final se impuso a la número uno, Aryna Sabalenka, para conquistar su primer título de Grand Slam.
