El duelo entre Sabalenka, número uno del mundo, y Svitolina, doce del ránking WTA, referente del tenis ucraniano y símbolo de resistencia para su país, se presenta como uno de los partidos más cargados de significado de los últimos años en el circuito femenino.
La controversia se reavivó en los últimos días tras las declaraciones de varias tenistas ucranianas, que insistieron en la necesidad de excluir a jugadoras rusas y bielorrusas mientras continúe la invasión de Ucrania. Entre ellas, Marta Kostyuk y Lesia Tsurenko han reiterado que la presencia de deportistas de esos países normaliza una situación que, a su juicio, no puede separarse del deporte.
Svitolina, ex número tres del mundo y una de las voces más visibles en esta causa, ha mantenido una postura firme desde el inicio del conflicto. La ucraniana ha expresado en repetidas ocasiones su incomodidad por competir contra rivales procedentes de Rusia o Bielorrusia y ha pedido a los organismos internacionales una respuesta más contundente.
Después de vencer a las rusas Diana Shnaider y Mirra Andreeva en rondas consecutivas, la tenista ucraniana dibujó una cruz en la lente de la cámara, un símbolo que muchos interpretaron como un acto de "tachar" la presencia rusa del cuadro.
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Días después, tras arrasar a Coco Gauff en cuartos de final, Svitolina reforzó su mensaje escribiendo de forma explícita: "This is for you, Ukraine" (esto es por ti, Ucrania).
Su compatriota Oleksandra Oliynykova, que cayó en primera ronda en Melbourne y cuyo padre combate en el frente, protestó en la rueda de prensa posterior con una camiseta de mensaje velado, que decía "necesito su ayuda para proteger a los niños y mujeres ucranianos, pero no puedo hablar de ello aquí".
Sabalenka, por su parte, ha tratado de mantener un perfil bajo en el plano político, aunque no ha evitado referirse a la guerra. La bielorrusa ha insistido en que no apoya el conflicto y ha subrayado que los deportistas no deberían ser responsabilizados por las decisiones de sus gobiernos.
"Es algo terrible. Nadie quiere la guerra. Pero yo soy una atleta, no una política", afirmó Sabalenka en una rueda de prensa anterior, en la que defendió que su papel es centrarse en el tenis y representar los valores del deporte.
Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, las tenistas rusas y bielorrusas participan en los torneos bajo bandera neutral, sin himno ni símbolos nacionales, una medida adoptada por la WTA y otros organismos deportivos internacionales.
Esta decisión ha sido vista por algunos como un compromiso necesario para preservar la universalidad del deporte y por otros como una respuesta insuficiente ante la magnitud del conflicto.
La semifinal de Melbourne, por tanto, trasciende lo estrictamente deportivo. Para Svitolina, el partido representa una oportunidad de dar visibilidad a la causa ucraniana en uno de los escenarios más importantes del tenis mundial. Para Sabalenka, supone el reto de competir en un ambiente cargado de presión emocional y escrutinio mediático.
En lo deportivo, el choque promete un alto nivel. Sabalenka ha mostrado un tenis arrollador a lo largo del torneo, con un servicio dominante y una agresividad desde el fondo de la pista que la convierten en una de las grandes favoritas al título.
Svitolina, en cambio, ha destacado por su solidez mental, su capacidad defensiva y su inteligencia táctica para desactivar a rivales de mayor potencia.
Ambas jugadoras se han enfrentado en varias ocasiones en el circuito, con un balance que se inclina hacia la bielorrusa, pero con partidos de alta intensidad.
Mientras Melbourne se prepara para acoger una de las semifinales más esperadas del torneo, la atención no estará puesta únicamente en los golpes ganadores o los errores no forzados, sino también en el trasfondo político y humano que rodea el encuentro.
