El habitual verde del Santiago Bernabéu ha desaparecido temporalmente para dejar paso a la arcilla. La cancha de tierra batida, instalada exclusivamente para el entrenamiento de los tenistas del torneo, ha tenido un bautismo de fuego inigualable.
Rafa Nadal y el actual número uno del mundo, Jannik Sinner, fueron los encargados de realizar el primer peloteo sobre la nueva superficie. No estuvieron solos: los futbolistas Thibaut Courtois y Jude Bellingham se sumaron a la experiencia, demostrando su polivalencia deportiva en un escenario inédito.
La escena contó con un juez de silla de excepción: el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, quien supervisó el encuentro acompañado por los codirectores del Mutua Madrid Open, Feliciano López y Garbiñe Muguruza.
Logística al servicio del tenis
Aunque la sede oficial del torneo sigue siendo la Caja Mágica, ubicada a unos diez kilómetros de Chamartín, esta colaboración convierte al Bernabéu en un centro neurálgico del tenis mundial durante esta semana.
La transformación del estadio, gracias a su moderna tecnología de césped retráctil, permite que los mejores deportistas del mundo dispongan de una instalación de élite en pleno corazón de la capital para preparar sus partidos.
