El malagueño pudo comenzar el partido con ventaja, pero desaprovechó dos puntos de rotura en el primer juego y comenzó a sentirse nervioso a lo largo de la primera manga.
Esa sensación casi le pasó factura a mediados del set, pero logró salvar cinco pelotas de rotura y casi llegó al desempate, pero en el último juego los errores no forzados le hicieron que la semifinal se pusiera cuesta arriba.
Sin embargo, Marozsan comenzó a notar molestias en su rodilla izquierda y bajó mucho el nivel en el segundo set, cediéndolo desde el primer instante y enviando el partido al set decisivo.
Las tornas se igualaron, con un Davidovich que no sufría al servicio, pero que concedía muchas facilidades al resto hasta que, con el 4-4 en el marcador, logró levantar un 40-0 en contra para conseguir una rotura de servicio que sería decisiva.
Este sábado, el tenista español tendrá una nueva posibilidad de levantar su primer título a nivel ATP después de haber perdido sus primeras cinco finales, y el último escollo será un Ethan Quinn que ganó en su semifinal al portugués Nuno Borges por 6-1 y 6-2, en el que ha sido el partido más rápido del torneo.
