Gaudí: regreso musical emotivo y enérgico

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Gaudí en un momento del concierto que ofrecieron el pasado jueves en Sacramento Brewing Co.
Gaudí en un momento del concierto que ofrecieron el pasado jueves en Sacramento Brewing Co.Archivo, ABC Color

Con una energía lista para llevarse todo por delante. Fue esa la pisada con la que Gaudí, banda cuya génesis se dio en Los 90, arremetió en su regreso a escena. La cita fue el jueves en Sacramento Brewing, donde se consumó una comunión sincera y genuina entre la banda y su público.

Que Gaudí venía acumulando ganas de tocar en un escenario y de compartir su música nuevamente con la gente fue evidente. El concierto ofrecido en el citado bar fue una revolución, y fue con el tema llamado así con el que dieron inicio al recital.

Aldo Natalizia (voz principal y guitarras), Óscar Rivas (bajo) y Pincho Villalba (batería) saltaron a escena con un quinteto completado por Pablo Medina (percusión) y Ale Garcete (teclas).

Sumamente entregados a la música y al momento, los músicos siguieron con “Caperucita y el lobo”. En tanto podía notarse, en comparación a las grabaciones, cómo la voz de Natalizia conserva la misma calidez pero a la vez suena más madura.

“Esto recién empieza”, advertía justamente el vocalista, para dar paso a “Quién sos”, mientras la potencia del toque crecía.

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El cantante recordó el disco lanzado en 2010, tocando el tema que le da nombre: “La vida es más”, rememorando que si bien en esa época no tocaron mucho, sí fue grande el aprendizaje.

Algo también evidente era la emoción del público por volver a estar cara a cara con este grupo, que supo hacerse lugar a base de buena música y, sobre todo, buenas letras, como la de “El mal”, que seguía en el repertorio, y donde la presencia del sintetizador cobró vuelo.

Tras una sólida introducción de teclas, llegó “Vida”, uno de los temas más celebrados de la noche.

En todo momento el grupo entregó un sonido compacto, recreando con solidez, e incluso con mucha más garra, los pasajes instrumentales tales como fueron plasmados en sus discos.

Bajando un poco los decibeles y en un pasaje acústico llegaron temas como “Solo la música”, “Ayer” y “Su secreto una cruz”. Las dos últimas con Iván Zavala de invitado. No faltó la armónica de manos de Natalizia, para conferir a este segmento de un total carácter intimista.

Lo eléctrico volvió a recorrer cada rincón, tanto en lo musical como en lo emocional, ya que llegó seguidamente “Él es”, con referencias al dictador paraguayo Alfredo Stroessner.

“La ira contra el don” vino ya en lo que sería la recta final del show. Visiblemente emocionados y en total disfrute, los Gaudí se despidieron con “Ahora”, viviendo tal cual ese momento presente.

Pero el público insistente, entre aplausos de pie y gritos contenidos quizás en todos estos años, pidió más temas. Y como no queriendo decepcionar, Gaudí tenía no solo uno sino más ases bajo la manga. En ese ambiente de euforia reinante sonaron “Antología” y “Verónica”, en tanto brazos y vasos se movían en alto.

“¡Cómo queríamos volver y cómo queríamos tocar!”, exclamó Aldo, para después cerrar por todo lo alto, repitiendo “Ayer” pero ya con todo el público levantado de sus asientos y coreando como si ese momento fuese único. Y lo fue.

Así Gaudí, ese pop rock paraguayo pos dictadura, con creatividad y expresividad en ebullición y mucho que decir, volvió a encontrarse en un escenario, con energías renovadas pero con la misma emoción. Y la emoción fue también para el público, de volver a ver a ese grupo que fue la expresión de un tiempo que se veía reciente y sin ataduras.

Y como justamente la música no tiene ataduras ni tiempos y conecta generaciones, Gaudí logró reunir todo en un solo concierto: momentos para reflexionar, saltar, cantar con una guitarra acústica de acompañamiento, y más. Ojalá este regreso sea el inicio de un nuevo capítulo en la historia de Gaudí.

victoria.martinez@abc.com.py