Tenía 19 años cuando Charly García lo invitó a formar parte de Serú Girán, una de las bandas de rock más relevantes de la región. En 1978 empezó su travesía con ese grupo, con el que el año pasado se reunió a celebrar la reedición del disco “La grasa de las capitales”, remasterizado a 40 años de su lanzamiento.
Pero su historia incluye también otra invitación: la de Luis Alberto Spinetta, quien lo quiso para su grupo Spinetta Jade. Pedro aceptó y formó parte del debut en el estadio Obras, en 1980.
Ese mismo año tocan con Serú Girán en el Río Monterrey Jazz Festival, Brasil. Allí también estaba el Path Metheny Group, que conquista a Pedro. Aznar regala a Metheny unas cintas con grabaciones suyas y eso fue el pase a otra invitación: la del mismo Pat. Así, se unió también a su banda con la que grabaron discos y ganaron tres Grammys.
Tras su paso por la Escuela de Música Berklee, en Boston, Pedro empieza su carrera como solista a inicios de los 90. Su trayectoria es extensa y llena de luces. Pero a su rol de músico se suma su faceta de compositor de bandas sonoras, productor, arreglador y también poeta.
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Pedro es un músico enorme y a la vez sencillo. Puede ejecutar el bajo, la guitarra, el piano y cantar, todo con igual habilidad y aportando su sello característico, pues es un creador de melodías e improvisaciones llenas de delicadeza y claridad. Además, se mueve cómodo desde el folklore, pasando por el jazz hasta el rock progresivo más abrasivo.
Hoy, sentado en la comodidad de su “estudio-hogar” entrega unas veladas exclusivas de música a la carta, donde también comparte poemas y reflexiones.
–Das al público la libertad de elegir las canciones ¿Las elecciones tiraban más hacia un lado o atravesaban todas tus etapas?
–Felizmente eligieron con muy buen criterio y amplitud. Hay canciones de todos mis discos, y se eligieron más de 120. En el Vol. 2 que haré el 26 de junio visitaré una segunda tanda de los temas más votados.
–¿Qué te genera realizar esta retrospectiva además instrospectiva?
–Todas las canciones de estos repertorios elegidos por el público tienen historias muy arraigadas en mí, y por eso decidí compartir esas memorias antes de cantar cada una. Es, claro, un recorrido muy personal y muy emocional para mí, y sé que la gente también ha hecho propia mucha de esta música, así que el círculo se completa perfectamente.
–¿Cómo podrías definir a este nuevo ritual virtual y qué sensaciones diferentes al vivo te da?
–En este formato la presencia de la gente se hace muy real, y se manifiesta en los constantes comentarios que veo rodar en una pantalla auxiliar, algunos de los cuales leo durante la transmisión, y en los mensajes posteriores, que son decenas de miles, y eso me da la pauta del amor con que son escuchados estos conciertos. Me hace redoblar la apuesta y sentirme fuertemente acompañado y sostenido por ese cariño. Creo que es un nuevo formato que llegó para quedarse. Cuando volvamos a los escenarios, me van a dar ganas de seguir haciendo eventos especiales por este medio; le tomé mucho cariño, tiene sus propias reglas y vocabulario, es muy rico.
–Tus dos últimos álbumes fueron colaboraciones. “Utopía”, con Ramiro Gallo, y “Abrazo de hermanos”, con Manuel García. Ahora vemos muchas más colaboraciones y conexiones ¿Cómo es estar aislado pero también conectado?
–Después de mi gira y box set “Resonancia”, donde revisité toda mi obra como solista, decidí dedicar tiempo a colaborar con colegas que admiro. Es muy fecundo trabajar con alguien a quien uno le tiene tanto respeto y considera como un par, se crea un ida y vuelta que enriquece a ambas partes. Durante la cuarentena he seguido componiendo con amigos, he ido avanzando en varios proyectos que seguramente verán la luz entre fines de este año y el próximo.
–Entonces estás “A solas con el mundo” (nombre de uno de sus discos y con el que vino a Paraguay en 2011) ¿Coincide con la manera en que, con estos lives, los músicos se muestran más despojados?
–Sin duda. Como comenté en el concierto anterior antes de cantar “Quebrado”, esa canción la compuse y grabé en el mismo espacio desde el que estoy transmitiendo. Eso le da, creo, un significado especial a la experiencia. Transmito desde mi entorno, mis gatos se arriman a escuchar y a hacerme compañía, muestro mi casa tal como yo la vivo todos los días.
–Acerca de eso, veo que amas a los animales. Vives con tus gatos y apoyas a refugios de rescatados ¿Qué tan nutritiva es la compañía de estos seres?
–Los animales son seres de una nobleza emocionante. Con mis gatos somos familia. Ellos son un sostén emocional enorme en estos momentos, y siempre, por supuesto, pero el contexto actual lo torna más aparente. Los gestos de cariño son constantes, ellos están siempre en el ambiente de la casa donde yo estoy, y nos respetamos mutuamente los momentos de descanso y disfrutamos los de juego y diversión. Además parecen percibir cuando hay transmisión de concierto ¡convergen los tres de inmediato en el estudio!
–“Cuando todo esto pase ¿vamos a seguir permitiendo que todo siga siendo como antes?” te preguntabas en un video que compartiste ¿Qué te genera la “reinvención” o “nueva normalidad”?
–El mundo tal como venía nos estaba llevando a una ruina ecológica, económica, social y espiritual. Es necesario repensar nuestras sociedades desde abajo hacia arriba. Las instituciones tienen que servirle a la gente, no darles la espalda. La democracia tiene que apuntalar el bien común, no los privilegios de una élite. Y el abuso del planeta al que nos acostumbró el sistema capitalista nos estaba llevando indefectiblemente a una extinción masiva a escala mundial. Necesitamos salir de esto con nuevas ideas y una urgente puesta en práctica de ellas. Se está haciendo mucho, hay gente muy interesante pensando y proponiendo el “día después”. Tenemos que trabajar juntos para no volver a lo mismo de antes, que nos llevaría a una ruina segura.
–También hablabas de la “tremenda crisis e incertidumbre laboral”, sobre todo en lo artístico ¿Esta situación desnudó informalidades?
–La actividad artística adolece de informalidad laboral en muchos eslabones de la cadena. Somos trabajadores y trabajadoras que hacemos nuestra labor, en muchos casos, en condiciones de desprotección, y eso es algo que viene de muchas décadas. Necesitamos revisar eso y asegurar el bienestar de la gente que trabaja en cultura y espectáculos. Esta pandemia dejó muy claro que somos trabajadores esenciales: sin nuestra labor, la vida sería de un gris que terminaría enloqueciéndonos.
–Además de como artista ¿qué es lo mejor que estás sacando de todo esto como ser humano?
–Haber entendido que lo que verdaderamente necesito no tiene nada que ver con cosas, sino - con gente. Creo que a todos se nos ha hecho muy claro cuánto extrañamos a nuestros afectos, nuestras familias, amigos y colegas. El arte de la conversación, el simple hecho de brindar con amigos y quedarse de a ratos callados simplemente compartiendo el momento. O discutir sobre un libro, una película o una canción. Cotejar nuestra visión del mundo, concordar o discordar, pero pensarlo juntos. Pararse a mirar el mar sin decir una palabra, mirarse y entender. Esas cosas hacen que la vida valga la pena.
–¿Cuál sería el futuro ideal que vislumbrás?
–¿Mi escenario ideal? Una sociedad más justa y equitativa, respetuosa del medio ambiente y de todas las expresiones de vida sobre el planeta. Un mundo unido manteniendo la rica diversidad de sus múltiples culturas. Un esfuerzo real de todos los hombres y mujeres por cuidar este jardín que nos da la vida.
–Finalmente, aquí en Paraguay hay muchos seguidores de tu música ¿Qué les dirías?
–¡Me alegra mucho escuchar eso, ya que me encantaría tener una relación más cercana y estrecha con el Paraguay. Ojalá la podamos consolidar muy pronto!
Pedro Aznar “A la carta”
El próximo concierto será el 26 de junio a las 19:00 de Paraguay. Las entradas se venden por Ticket Hoy, desde 500 pesos argentinos. Aznar destina parte de la recaudación a la fundación argentina “Sí”, que promueve el voluntariado social en su país. El show se transmite desde el link que se recibe luego de la compra.
