Berlinale premia al nuevo cine de Asia

BERLÍN (EFE). El jurado de la Berlinale sorprendió a la crítica y medios con un palmarés absolutamente inesperado y repartió sus premios principales entre tres de las cuatro películas asiáticas en concurso.

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El thriller chino “Bai Ri Yan Huo” (“Carbón negro, hielo delgado”), de Diao Yinan, acaparó el Oso de Oro; y la Plata al mejor actor, Liao Fan; mientras que la Plata a la mejor actriz fue para la japonesa Haru Kuroki, por “Chiisai Ouchi”; y la correspondiente a la mejor contribución artística, para “Tui Na” (Blind Massage), de Ye Lou.

El jurado estaba presidido por el productor y guionista estadounidense James Schamus.

La entrega de los premios, el sábado por la noche, quedó marcada por la generosidad de Schamus hacia el cine asiático, para decepción de quienes querían el Oso para “Boyhood”, de Richard Linklater, quien se conformó con la Plata al mejor director.

La controversia envolvía este palmarés –interpretado por algunos críticos en la incorporación de Tesiro entre los patrocinadores del festival–, mientras el público de a pie seguía llenando este domingo los cines, ya sin el aliciente de ver pasar las estrellas sobre la alfombra roja.

La única de las cuatro películas asiáticas que no obtuvo premio, “Wu Ren Qu” (“No Man’s Land”), un western en el mejor estilo “spaghetti” del chino Ning Hao, se proyectó en el Friedrichstadt Palast –un teatro de musicales– con lleno absoluto y ovaciones.

En el Berlinale Palast, donde tienen lugar las galas de estreno de las películas en concurso, se vibró con “Praia do Futuro”, del brasileño Karum Aïmouz, y en las restantes 23 salas por las que discurrió el festival se vivían situaciones parecidas.

El director del festival, Dieter Kosslick, aludió en la ceremonia de los premios a las 330.000 entradas vendidas como la evidencia de la vitalidad del sector y de que, al menos en Berlín, no se ha extinguido la pasión del espectador por salir de casa y meterse en un cine.

La Berlinale no es un festival volcado a las estrellas –hace tiempo que se resignó a no tratar de competir con Cannes por ese mérito–, aunque lógicamente intente atraerse una presencia digna de figuras cinematográficas sobre la alfombra roja.

El éxito de la venta de entradas se debe a la pasión por el cine de los berlineses y visitantes, pero también a que es relativamente fácil adquirir localidades y a que los precios no son explosivos. Una entrada al estreno de los filmes de su sección oficial –con presencia de estrellas como George Clooney o directores como Lars von Trier entre el público– cuesta 13 euros (unos 17,5 dólares) a mitad de precio, para quienes acuden a la taquilla “último minuto”, que se abre 30 minutos antes de la proyección. Los precios para las restantes secciones están entre 10 y 4 euros.

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