El siguiente volumen será “El país ocupado”, una obra de Hérib Caballero Campos, que aparecerá el domingo 22 de diciembre.
“Cerro Corá”, que apareció ayer, es un libro clave dentro de la serie que se publica domingo tras domingo, pues expone con gran claridad y con fundamentos testimoniales de primera mano, lo que ocurrió con la últimas fuerzas del mariscal Francisco Solano López en lo que se denominó la Campaña del Amambay, luego de los desastres sufridos en Cordillera.
Desde mediados de 1869, la guerra se limitó a una lenta cacería en la búsqueda de la presa ansiada por los brasileños: López.
Aquella cacería terminó el 1 de marzo de 1870 en una mal llamada batalla, pues aquella ya no fue más que una matanza inmisericorde en la cual murieron también otras figuras del gobierno del Mariscal, como el propio vicepresidente de la República, Domingo Francisco Sánchez, quien debía cumplir 75 años de edad el 25 de marzo, y el hijo del Mariscal, el coronel Panchito López.
Para muchos paraguayos, la guerra había terminado en enero de 1869, cuando los aliados invadieron Asunción. El 15 de agosto se había instalado en la capital un triunvirato que fungía de Gobierno, prohijado por los ocupantes aliados.
El siguiente libro de la Colección “A 150 años de la Guerra Grande”, “El país ocupado”, de Hérib Caballero Campos, es clave para entender qué pasó en nuestro país luego de la muerte de López.
La respuesta nos la da este libro, que traza un itinerario de hechos que nos dejan sin aliento, señala Bernardo Neri Farina en el prólogo de la obra.
Farina señala además que el autor se interna en la realidad cruda de aquella era “valiéndose de testimonios que revelan las atrocidades que cometieron los invasores contra una población desvalida, aterrorizada por la crueldad de la soldadesca ocupante y estremecida por el hambre”.
Asunción fue minuciosamente saqueada desde enero de 1869 –expresa el prologuista–, cuando entraron las tropas aliadas. “No se salvaron ni tan siquiera las tumbas de los cementerios de la requisa en búsqueda de cualquier valor”, según relata Hérib Caballero Campos.
“El país ocupado” nos recuerda también que las violaciones, los saqueos, los asesinatos no solo eran perpetrados por tropas aliadas sino también por paraguayos que habían combatido “y volvían cebados por una saña que se les había hecho carne en la guerra”, expresa Farina en su prólogo.
El mismo agrega que de acuerdo con el relato que hace Hérib Caballero, “en el campo la situación era espantosa”.
El libro se interna, asimismo, en los recovecos de la formación del gobierno provisorio, un triunvirato que buscaba reorganizar el país de algún modo, y las intrigas de los aliados, especialmente argentinos y brasileños, que querían imponer, cada cual, un régimen afín.
Los argentinos temían que un gobierno tutelado por Brasil terminara pidiendo la anexión del Paraguay al referido país.
