No pocos críticos literarios, de aquí y del exterior, consideran dicho relato como el mejor de Raquel, el de mejor acabado, con un lenguaje finamente trabajado.
En esta novela, Raquel Saguier, a través de la semblanza de un hombre, el protagonista Onofre Quintreros, cuyo cadáver hallado en una zanja abre el relato que va yendo en racconto, disecciona a una sociedad que cuanto más “alta” se siente, más bajezas conlleva. Una sociedad en la que la apariencia y la hipocresía son los estandartes y donde cada cual crea el mundo que más le conviene.
Raquel Saguier tenía un gran manejo de la palabra y de los conceptos, poseía un sentido de la creatividad que ella agudizaba en sus descripciones de personas, costumbres y hechos. Además, destilaba una ironía sutil y una mordacidad que no llegaba a extremos vulgares.
Hasta en el nombre del protagonista, Raquel demuestra aquí, en esta novela, su humor vital: Onofre Quintreros (por ser el quinto hijo de un cuatrero), un hombre que vino de la supina pobreza dispuesto a pisar todas las cabezas que fuere necesario pisar, para cumplir con su objetivo de ser considerado en la sociedad asuncena.
Varios referentes literarios paraguayos califican a “Esta zanja está ocupada” como la mejor novela de Raquel Saguier.
La investigadora de literatura paraguaya Sonja María Steckbauer, de origen austríaco, expresa respecto a la mencionada autora: “Es, sin duda, una de las más innovadoras narradoras paraguayas actuales”. Steckbauer manifiesta que la fuerte crítica a la sociedad paraguaya, es lo más recurrente en la obra de Saguier.
