Falleció el director de cine japonés Nagisa Oshima

TOKIO (EFE). Audaz, crítico y polémico Nagisa Oshima, fallecido ayer en Kanagawa (Japón) a los 80 años, está considerado uno de los nombres emblemáticos de la “nueva ola” del cine japonés, en el que dejó una huella imborrable cargada de desencanto y acidez.

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La cinta, llena de erotismo y escenas de sexo explícito, fue censurada en Japón y en el Festival de Cine de Nueva York, pero tras ser presentada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes se convirtió en el título más famoso de toda su carrera.

Ello le permitió filmar en coproducción con Francia otra sincera obra acerca de la fuerza del deseo, “El imperio de la pasión”, en 1978, que le valdría el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes.

Oshima nació en Kioto en marzo de 1932 y estudió Derecho en la Universidad de esta ciudad, donde destacó por su activismo de izquierdas y desarrolló su afición por la escritura y el teatro.

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Tras concluir sus estudios ingresó como aprendiz en la productora nipona Shochiku, donde hizo una rápida escalada que en pocos años le permitió ocupar la silla de director y rodar su primer largometraje, “Ciudad de Amor y Esperanza” (1959).

Aquella ópera prima ya mostraba su interés por los seres que habían dejado atrás el milagro económico japonés a través del relato de Masao, un adolescente a cargo de su madre enferma y de su hermana disminuida psíquica. En los meses posteriores rodó títulos como “Cruel historia de juventud” (1960), que le valió un premio a la dirección novel, y “Noche y niebla en Japón” (1960), un largometraje cargado de contenido político.

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