La historia de Guillermo I, primer rey normando de Inglaterra y duque de Normandía, remonta aproximadamente al año 1000.
Guillermo I derrumbó en un solo día, en la épica batalla de Hastings, el ejército inglés, derrotando al rey de aquel entonces, Haroldo II. A él se debe el fin del tradicional aislamiento de Inglaterra y la creación de nuevo Estado, capaz de censar territorios y posesiones y de controlar las entradas fiscales, una verdadera potencia.
Hijo ilegítimo de Roberto, duque de Normandía, Guillermo nació en Falaise. A pesar de su origen escandinavo, Guillermo y su dinastía se integraron completamente en la sociedad francesa de la época.
Sus contemporáneos le apodaban de manera despreciativa “el bastardo”; sin embargo demostró ser, con su éxito político y militar, un predestinado, un importante hombre de su tiempo.
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El castillo natal de Falaise, llamado Château Guillaume-le-Conquérant (Castillo Guillermo el Conquistador) en su honor es todavía una fortaleza medieval increíble, enteramente restaurada y abierta al público desde el 1997.
Con la muerte del padre, Guillermo se convirtió en Duque de Normandía. Muy joven aún, tuvo que solucionar diferentes rebeliones entre los vasallos de sus posesiones. En el marco de las luchas de dinastías para la corona de Inglaterra, el rey de Inglaterra, Eduardo (de madre normanda y primo de Guillermo), en 1051 le había prometido la sucesión, promesa que parece que el rey olvidó cuando estaba a punto de morir. Guillermo consolidó su posición de aspirante al trono casándose, en 1053, con Matilde, hija del conde Baldovino de las Fiandras y descendiente de un rey sajón. Eduardo traicionó las expectativas de Guillermo y eligió como su sucesor al hermano de su mujer, Haroldo.
