Esta obra, la décima de la colección “A 150 años de la Guerra Grande”, de ABC Color y El Lector, fue escrita por el historiador César Cristaldo, y aparecerá con el ejemplar de nuestro diario mañana.
Tras ser notificado el general Francisco Solano López de la invasión brasileña al Uruguay, decidió cumplir su tratado con Montevideo y dispuso ir a la guerra con el Brasil. De acuerdo con lo que consigna César Cristaldo en su libro, en la madrugada del 10 de noviembre de 1864 fondeó en Asunción el barco brasileño Marqués de Olinda que hacía regularmente el servicio de cargas y pasajeros entre Montevideo y Corumbá, con escalas en Buenos Aires y Asunción.
Portaba 198 toneladas, navegaba al mando del teniente Manuel Luis da Silva Santos, con 43 hombres de tripulación y traía como pasajeros al Cnel. Federico Carneiro de Campos, recién designado presidente de la Provincia de Mato Grosso; diez militares brasileños; el nuevo cónsul general argentino Adolfo Soler y dos colonos italianos. Partió al día siguiente rumbo a su destino, aguas arriba.
Horas después llegó a Asunción, procedente del campamento de Cerro León, el teniente coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, con las órdenes escritas del presidente de la República general Francisco Solano López, para impedir la salida del buque brasileño o capturarlo allí donde se encontrara.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Se dispuso que el Tacuary, buque insignia de la escuadra naval paraguaya, zarpara el 12 de noviembre a la 6 y 30, al mando del teniente primero de Marina Remigio Cabral, para cumplir la orden. El ministro de Guerra y Marina, coronel Venancio López, ordenó que otro buque de la flota, el Río Apa, al mando del alférez primero de Marina Toribio Pereira, acompañara al Tacuary con un cañón a bordo, para el caso de que el Marqués de Olinda opusiera resistencia.
El buque fue alcanzado ese mismo día, a las 11 en punto, en el paraje Curuzú Chicá, actual Puerto Antequera, afirma Cristaldo. Allí pasó el comandante Remigio Cabral una intimación escrita para que se detuviera y volviera en el acto a Asunción. El comandante brasileño quiso contestar la nota paraguaya, pero su escrito no fue aceptado a bordo del Tacuary. Volvió entonces la proa y escoltado siempre por los dos barcos paraguayos desanduvo el camino, navegando hacia Asunción donde quedó bajo la custodia de los cañones del Tacuary.
La nota paraguaya en la que se argumentaba la ruptura de las relaciones oficiales de los gobiernos del Paraguay y del Imperio del Brasil fue entregada por el ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay, José Berges, al ministro residente del Imperio del Brasil, César Sauvan Vianna de Lima, quien contestó la misma al día siguiente, solicitando los pasaportes correspondientes de él, su familia y del personal de la legación, con el fin de abandonar el país, por el inicio de las hostilidades.
