La pasión de coleccionar botellas y objetos de famosa bebida gaseosa

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Desde niño se sintió atraído por el coleccionismo y empezó juntando autitos de juguetes. Luego amplió su pasión por las botellas y objetos de la Coca-Cola. Hoy, Diego Kallsen cumple su sueño de representar al Paraguay en una convención internacional de coleccionistas de piezas relacionadas a la famosa gaseosa, que arranca mañana en Buenos Aires, Argentina.

En la casa de Diego Kallsen lo que abunda son botellas de Coca-Cola de distintas épocas y de diversos países, así como ceniceros, abridores, pósters, vasos y souvenirs. Y no faltan los catálogos, libros, revistas y DVD conteniendo documentales originales que el coleccionista tiene como fuentes de consulta para orientar su pasión. Lleva nueve años dedicados al hobby de colectar todos los objetos que salen con el logo de la bebida gaseosa más famosa del mundo. Y ahora se apresta a participar en una Convención Internacional de Coleccionistas de Coca-Cola, que arranca mañana en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires (Argentina).

“Es para mi la concreción de un sueño poder participar de ese encuentro donde estarán coleccionistas de diversos países del mundo. Es una de las mejores posibilidades de poder conseguir botellas, latas, posa vasos, bandejas y todo lo que se relaciona con la gaseosa”, dice feliz.

Diego Kallsen fue invitado en carácter de representante de Paraguay y tendrá la oportunidad de canjear, comprar o vender piezas que llevará especialmente con el objetivo de intercambiar con sus pares de otros países para enriquecer su colección que contabiliza más de 3.300 unidades.

Abogado de profesión, Kallsen recibió su título en el año 2008 y enseña en la Universidad Americana, pero no descuida su pasión iniciada de niño, cuando comenzó a interesarse por los autitos que ahora forman parte de su rica colección. “Lo primero que junté fueron los juguetes de Lego, después Playmóvil y posteriormente fui juntando los juguetes Machtbox, que tengo desde que era chico hasta la actualidad”.

El mundo del transporte es otra de las temáticas que le fascina y él mismo se tomó el desafío de armar réplicas en madera de los aviones de la desaparecida Líneas Aéreas Paraguayas (LAP). “Hice un Boeing 707, de un metro y diez centímetros de largo, y de un Electra C, de un metro de largo. Yo mismo me dediqué a crear las maquetas, además guardo un lote de objetos que se usaban en los tiempos en que la aerolínea volaba a distintas ciudades del mundo. Tengo tazas, bandejas, platos, ceniceros, ticket aéreos y otras cositas más”.

En un salón cerrado con estantes especiales hay, además, miles de botellitas de licor, whisky y vinos que a simple vista delatan mucha dedicación en la búsqueda de nuevos ejemplares.