Ramsés II gobernó 67 años en el siglo XIII a.C.
Basándonos en los papiros y documentos legales del tiempo de Ramsés que han llegado hasta nuestros días, podemos afirmar que su reinado destacó por su paz y prosperidad.
Las mujeres participaron activamente en el Gobierno, de hecho varias de ellas fueron emperatrices en distintas ocasiones durante el Imperio Nuevo, y los trabajadores más humildes podían acudir a la Corte Suprema si consideraban que estaban siendo tratados injustamente.
Los más significativos legados a la posteridad del Egipto de Ramsés son de naturaleza cultural.
A lo largo de la ribera del río Nilo aún pueden encontrarse templos y monumentos que, pese a lo grandioso que puedan parecer hoy día, son apenas los restos de los masivos proyectos comisionados por Ramsés, construidos por equipos igualmente grandiosos de arquitectos, constructores, canteros, artistas y artesanos de todo tipo.
Una de las más grandes maravillas del antiguo Egipto bajo Ramsés no está hecha de piedra. Es el simple hecho de que esta gran civilización conviviese en armonía, con muy pocas luchas internas, con una estructura semejante a una gigantesca familia en la cual el Rey y la Reina representan a los padres en esta analogía, la nobleza a los hermanos mayores, y los ciudadanos son los hijos felices. Este hecho es raramente mencionado.
