Las letras argentinas se vistieron ayer de luto por la muerte de María Elena Walsh, creadora de entrañables personajes infantiles y autora de libros que acompañaron a varias generaciones de niños latinoamericanos. Uno de sus personajes más queridos fue Manuelita, la tortuga.
BUENOS AIRES (EFE). Walsh falleció a los 80 años en un hospital de la capital argentina tras "una prolongada internación y como epílogo de padecimientos crónicos que la aquejaban", según el informe médico emitido por el sanatorio.
La escritora, que había reducido al mínimo sus apariciones públicas en los últimos años debido a sus problemas de salud, se volcó en la lectura y en la música antes de que la enfermedad obligara a su ingreso en la clínica.
Durante su larga trayectoria, escribió más de 40 libros infantiles y compuso más de 20 temas que fueron interpretados por algunos de los más populares cantantes iberoamericanos, como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat.
La escritora y compositora no sólo será recordada por sus creaciones infantiles, como "Manuelita, la Tortuga", sino por su coherencia política en etapas de convulsión social para Argentina, como el estreno de "Canciones para mirar" en los años sesenta y "Desventuras en el País-Jardín de Infantes", en plena dictadura militar.
"Duerme tranquilamente que viene un sable a vigilar tu sueño de gobernante", reza "Canción de cuna para un gobernante", uno de sus temas más reconocidos, al igual que "La cigarra"- "tantas veces me mataron, tantas veces me morí "-, que alude a los desaparecidos de la dictadura y los pañuelos blancos de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Precisamente durante el régimen de facto decidió no escribir más canciones y volcarse en la poesía.
"Ella decía lo que pensaba. Esa frase, sin pelos en la lengua, era para María Elena" , recordó ayer la actriz Graciela Borges.
También la actriz y cantante Susana Rinaldi evocó a Walsh como una persona "valiente, apasionada y argentina", que permitió crecer a su generación "sabiendo que ser persona es la mejor meta".
"Fue una bocanada de aire fresco frente a cualquier situación social, política y, por supuesto, cultural", resumió.
Nacida en Buenos Aires en 1930, Walsh fue una creadora precoz.
Publicó su primer poema con 15 años y su primer libro, "Otoño Imperdonable", con 17.
Hija de un trabajador ferroviario descendiente de ingleses y de una argentina de padres andaluces que influyeron definitivamente en su formación, Walsh afianzó su carrera con un viaje a Estados Unidos con el poeta español Juan Ramón Jiménez, que le ayudó a publicar su segundo libro, "Baladas con Angel", en 1951.
En 1952 comenzó una nueva etapa al exiliarse a París con su compatriota Leda Valladares, con quien formó el dúo "Leda y María" y grabó el disco "Le Chant du Monde" ("El canto del mundo").
De regreso en Argentina, el dúo grabó cuatro discos que lograron buena acogida entre el público infantil, igual que las dos obras que Walsh puso en escena, "Doña Disparate" y "Bambuco".
Fue durante la década del 60, con una carrera en solitario, cuando se consagró con libros como "Zoo Loco" (1964), "El reino del revés" (1965), "Dailan Kifki" (1966) y "Cuentopos de Gulubú" (1966).
En las décadas siguientes proliferaron sus publicaciones con personajes, como la famosa "Manuelita, la tortuga", llevada con éxito a la gran pantalla en 1999 por el español radicado en Argentina Manuel García Ferré.