La celebración religiosa de la Vigilia Pascual comenzó esta noche en la Catedral de Fuerte Olimpo ante una gran cantidad de feligreses, con la bendición del fuego y el encendido del cirio pascual. Prosiguió con una pequeña procesión frente a la explanada del templo, con las velas encendidas por las personas, para finalmente ingresar al interior de la iglesia, donde prosiguió la misa central.

En su homilía, el obispo destacó la noticia anunciada por los ángeles a las mujeres que habían acudido al sepulcro de Jesús, que decía: “aleluya, hermanos”, y que lo volvemos a escuchar cada año en la noche santa de Pascua, donde se destaca que Cristo ha pasado a través de la muerte a una nueva existencia definitiva y vive para siempre.
Seguidamente sintetizó las numerosas lecturas bíblicas pronunciadas en la ocasión, destacando que la Pascua de Jesús debe ser nuestra Pascua, y que la vida de cada cristiano debe relucir en su día a día en ese compromiso con Dios y el prójimo, demostrando que el Resucitado hizo grandes obras en cada uno de nosotros, por lo que estamos llamados a ser el buen olor de Cristo.
Basta ya
El obispo sostuvo que estamos llamados a aportar con nuestras aptitudes y actitudes para que nuestro país sea grande ante la mirada de Dios, entonces es el momento de decir “basta ya” a tantas injusticias sociales, como la atención deficitaria que sufren día a día las personas en los hospitales públicos, ante la carencia de profesionales o medicamentos, o las largas filas que deben padecer para conseguir un lugar de atención.
Lamentó también los recientes acontecimientos sucedidos en el Instituto de Previsión Social, con intervenciones quirúrgicas fallidas, como ser la amputación de una pierna o de un seno mamario. “¿A dónde recurrimos para que se haga justicia?”, se preguntaba monseñor, al tiempo de mencionar la falta de respuestas de las autoridades para evitar que sigan sucediendo estas malas atenciones.
Una vez más pidió a las autoridades de los tres poderes mostrar con acciones concretas cómo se debe vivir la economía de guerra, renunciando a los privilegios de dietas, viáticos, combustibles, seguro VIP, bonificaciones, entre tantos otros beneficios. Se necesita solo de voluntad política, decía el religioso.
Blanqueamiento
El obispo Escobar también pidió un basta a los blanqueamientos por parte de la Justicia, como ser el caso del senador Hernán Rivas, al ser sobreseído de una causa donde se le acusa de poseer título falso de abogado. “¿Qué le estamos enseñando a nuestros jóvenes?, ¿que no vale la pena estudiar?”, se preguntaba el religioso. “Es una verdadera vergüenza que esto tenga que suceder, con alguien que no conozca quiénes fueron sus compañeros o profesores de facultad, o qué lecciones dieron en clase, pero mucho peor aún que esta persona se haya encargado de juzgar a magistrados y fiscales de nuestro país, todo esto sin ser abogado”, refirió.
“Estamos realmente mal”, continuó diciendo en su homilía el obispo, al señalar la pérdida del sentido de servicio y amor al pueblo, esto en relación al hecho de convertir una oficina pública, donde se debe dar atención a las víctimas contra la violencia, en un pequeño salón de spa o de belleza.
Pobreza
Monseñor Escobar mencionó que: “nos dicen que se redujo la pobreza en el país, sin embargo muchos paraguayos, más que nunca, estamos sintiendo cómo todas las cosas están mucho más caras, no hay circulante de dinero necesario, y las familias de escasos recursos se deben ingeniar cómo llegar a fin de mes para subsistir”.
Lea también: El paraguayo vive momentos económicos difíciles y aun así piden más ajustes, cuestiona obispo del Chaco.
El obispo pidió dejar de politizar todo y responder solo a un determinado color. Se quejó de los malos servicios públicos que reciben nuestros compatriotas en el Alto Paraguay, como ser la energía eléctrica proveída por la ANDE, los pésimos caminos de tierra y la falta de trabajos seguros. “Necesitamos políticas públicas que favorezcan al pueblo, y sobre todo voluntad política para su cumplimiento”, decía el religioso.
Finalmente, el obispo indicó que en este tiempo de gracia para todos los paraguayos, en el día que resucitó Jesús, “estamos llamados a relucir ante la sociedad que somos hijos de la luz y no de las tinieblas, de la libertad y no de la esclavitud. Dejémonos ganar por esta alegría y participemos con toda la Iglesia de esta fiesta de Pascua”, concluyó Escobar.
