Una multitud vibró con Jorge Castro

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Un cielo estrellado fue el límite de las notas y acordes de los temas navideños que sonaron melodiosos y emotivos en la voz del tenor Jorge Castro, durante el concierto “Cantemos la Navidad”.

La noche del martes vistió de luces y colores la fachada de la Catedral de Asunción, cuya explanada sirvió de escenario para un multitudinario público.

A las 20:50 del martes 23, la gran orquesta dirigida por el maestro Sergio Cuquejo hizo sonar los primeros acordes para dar la bienvenida al tenor Jorge Castro, acompañado de su esposa, la soprano Emilia Recalde, al son del tema de su autoría “Cantemos la Navidad”. Daban inicio así al concierto navideño que convocó a una multitud que participó con palmas, banderines y velas escendidas durante el desarrollo del espectáculo que desgranó un repertorio de villancicos, polcas, canciones en inglés e incluyó “El brindis”, de la ópera “La Traviata”. Luces de colores y figuras proyectadas sobre la fachada de la iglesia matriz crearon el marco apropiado para la gala navideña que se enriqueció con atractivas coreografías del ballet de Elizabeth Vinader.

“Blanca Navidad”, “Granada”, “Camino a Belén”, “Galopera”, “Rodolfo el reno”, “Endless love”, “Ave María”, “Santa Claus llegó a la ciudad”, “Si nos dejan”, “Hasta mi final”, “Navidad del Paraguay”, “Chocokue kéra yvoty”, “Dos trocitos de madera”, “Noche de paz” y otras canciones con el acompañamiento de la soprano Emilia Recalde hicieron vibrar al público. Y en forma muy especial, la gente aplaudió la interpretación del tema “The prayer”, a dúo con Alejandra Almada. No faltó la representación del pesebre viviente de Aseguradora Tajy que ofreció a la ciudadanía el concierto en forma gratuita. Vestido con un impecable traje blanco, Jorge Castro entregó lo mejor de su privilegiada voz que se complementó de manera brillante con la de Emilia, quien lució un espléndido vestido celeste.

La noche estrellada, con brisas llegadas de la Bahía, se asoció al espectáculo que transcurrió con notable nivel profesional y con el virtuosismo de los músicos que tocaron sus instrumentos con inusitada precisión. Sin duda, una velada que tuvo el sello de calidad y belleza.