Una noche de emociones con la pasión y sensualidad del tango

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Espléndido vestuario, atractivas coreografías y una ambientación escenográfica sobria caracterizaron al espectáculo “Con alma de tango”.

La fluidez del show, con bailarines muy precisos, emocionó al público que llenó el Teatro Municipal, en la noche del sábado último.

Como nunca, la puntualidad fue estricta de ambos bandos. Para las 21:00, el público ya había llenado el Teatro Municipal y apenas minutos después se abrió el telón y empezó el espectáculo “Con alma de tango”, que fue presentado en forma conjunta por Tango Classic Company (Argentina) y Más Tango (Paraguay). Derecho viejo, de Juan D’Arienzo, dio apertura al fluido show que no tuvo presentadores ni intervalos. De corrido, con cambios de luces y proyecciones de mapping sobre el telón de fondo, se sucedieron los cuadros coreográficos. El Puntazo, también del maestro D’Arienzo, puso en escena a los primeros bailarines argentinos Diego Escobar y Angelina Staudinger. Un popurrí de composiciones de Miguel Caló expuso las cualidades de cuerpo del elenco de Mas Tango. Y con Café Domínguez, de Angel D’Agostino, salió a relucir la elegancia del baile sencillo y bien estructurado de Vicky Arditi y Christian Fleytas.

De afinada voz y sorprendente ritmo tanguero, Deisy Lombardo cantó “Que te importa que te lloré”, “Un momento”, “Yo soy María” y “Canción desesperada” para ganarse los aplausos de la concurrencia. Impecables trajes dieron mayor brillo a cada una de sus celebradas entradas al escenario.

La voz e imagen en pantalla gigante de Aníbal Troilo invitaba a la gente a volver a los tiempos del bandoneón, el violín, la guitarra y la flauta e imaginar los bares de los arrabales porteños vibrando con esta música popular. Tapas de sus discos de vinilo y cuadros de las clásicas esquinas de Caminito o La Boca, o Avellaneda, generaron el clima ideal para disfrutar del despliegue de movimientos que mostraban los bailarines con soltura y precisión. En impecable noche, la pareja formada por Nahuel Carrasco y Carolina Paredes, se lució al bailar “Verano porteño”, de Astor Piazzolla.

La cita con el tango se convirtió en un encuentro con las emociones de un estilo musical que, en esencia, pertenece a la gente de pueblo. Ni los espléndidos trajes logran apartar al público de ese sentimiento de cercanía, de verse reflejado en cada uno de los artistas que se mueven en el escenario. Presente el alma de Osvaldo Pugliese, a través de sus palabras –recordando la llegada del tango al Teatro Colón de Buenos Aires–, confirmaba aún más el espíritu popular de este ritmo que, con fuerza y pasión, retrata el amor del hombre y la mujer. En un abrir y cerrar de ojos pasaron 23 cuadros de música y danza, que al final tuvieron su premio: aplausos vibrantes para cerrar con moño un espectáculo de alto impacto emotivo.