Erico es hasta hoy el máximo goleador del fútbol argentino –pese a que algunos periodistas “encontraron” algún gol para que otro jugador de aquel país lo “alcanzara”–, jugando por el Independiente de Avellaneda en los años finales de la década del 30.
Su memoria es venerada no solamente por los hinchas del mencionado club sino por los memoriosos de otros clubes. Publicaciones de la época y de épocas posteriores a su carrera, prueban el grado de idolatría que llegó a alcanzar este paraguayo en la Argentina.
En el Paraguay, Arsenio Erico militó en filas del Club Nacional, en cuyo equipo de primera división debutó cuando solo tenía 15 años de edad. Arsenio Erico nació el 30 de marzo de 1915 en el populoso Barrio Obrero. Su abuelo paterno fue un inmigrante italiano, don Paolo Errico Paciello. Por la pronunciación, su primer apellido perdió una “r” y quedó luego solo como Erico. Don Paolo tuvo un hijo, Guillermo, quien se casó con la joven villarriqueña Margarita Martínez. Ambos vivían en una casa ubicada en Iturbe y Cuarta Proyectada, donde vino al mundo Arsenio Pastor Erico Martínez.
El gran Arsenio
Arsenio Erico vivió en una época en la que el fútbol estaba asociado fuertemente al arte-espectáculo y, con hondo sentido, que recuerda a los atletas de las Olimpiadas helénicas. La mística envolvía todo el deporte y el futbolista rendía en cada partido un tributo de profunda espiritualidad a los elegidos de las tribunas.
