Investigación de frontera en H2020

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Aunque la guía del programa H2020 deja en claro que se centra en proyectos de investigación orientados al mercado, hay fondos para «Investigación en las fronteras del conocimiento» (que los autores sienten la necesidad de justificar: «A pesar de que su contribución al desarrollo de productos comerciales rara vez resulta evidente, la investigación en las fronteras del conocimiento impulsada por la curiosidad está detrás de innumerables innovaciones»).

¿Qué es investigación de frontera?

Toda investigación es de frontera: investigar es cruzar la frontera de lo conocido a lo que aún no se conoce. Pero se llama investigación de frontera a la que se ocupa de temas controvertidos en la comunidad científica y de difícil respuesta con abordajes vigentes, usa métodos y conceptos atípicos y tiende a poner en cuestión el paradigma dominante (Kuhn).

La investigación de frontera puede crear crisis, derribar certezas, desencadenar revoluciones científicas. O, al menos, permitir que surjan formas de pensar inéditas, nuevos enfoques, preguntas y planteamientos inesperados. Sus posibilidades de fracaso son, por supuesto, muy altas.

Programar lo impredecible

H2020 destina fondos a investigación de frontera, pero con los criterios que expone es difícil valorar estas investigaciones de alto riesgo. A veces sin apoyo de resultados preliminares ni expertos para la evaluación por pares, estas investigaciones se suelen desalentar. Si su capacidad de generar conocimiento nuevo es difícil de prever, mejor ni hablar de su capacidad de generar productos o aplicaciones para el mercado y contribuir al «liderazgo industrial».

Exploran temas con pocos antecedentes, plantean tesis controvertidas, hacen abordajes atípicos y hay pocos investigadores en su línea; generalmente son mal vistas por la propia comunidad científica o, simplemente, ignoradas. Los investigadores de frontera se aventuran por caminos que no saben a dónde los llevarán.

Si una investigación tal da frutos, puede ser muy fructífera en los términos (tan queridos por los representantes de H2020 y de este tipo de programas y concepciones de la ciencia) empresariales de «innovación»; es natural, por ende, incluirlas, y sin duda es bueno; pero medir su potencial en los términos expuestos en el seminario del viernes pasado puede estar fuera del alcance de programas como este, o sencillamente exceder los marcos de todo proyecto planificado conforme a plazos, etapas, rendimientos de cuentas, resultados, etcétera.

Fábulas

Imaginemos que un vago que suele andar absorto sueña con la rueda cuando no hay usos posibles todavía para ella porque no existen ni el comercio ni la tracción y todos viven en cuevas y cazan animales con piedras. Es una caricatura, claro. Pero las caricaturas ilustran... Imaginemos ahora que un chico desaliñado y con cara de bobo hace unos garabatos sin aplicación posible (la Teoría de la Relatividad aún no la tiene, creo, fuera del GPS); ¿qué le dirá una comisión que busca el «liderazgo» y la «excelencia» a ese looser que se cambia de traje como mucho una vez al mes? Probablemente algo como: «Mire, señor Einstein, coja su bici, váyase a casa, y si vuelve a reunirse con gente exitosa como nosotros trate de no olvidarse del desodorante. Ah, y pierda un par de quilitos, que está un poco fuera de forma». Claro, esta también es una caricatura. Pero...

Que un programa para acercar la ciencia al mercado, como Horizonte 2020, incluya ciencia básica no es sorprendente: sorprendente sería que quienes lo diseñan fueran tan ilusos como para esperar que haya ciencia aplicada sin ciencia que aplicar. Eso no asegura que no queden fuera de él las mejores ideas, las realmente geniales, las que cambian el mundo, ni los mejores científicos.

Los expertos, al parecer, creen ser capaces de medir qué mentes y proyectos son «excelentes». Todos necesitamos creer en algo. El tiempo irá arrojando más luz cada vez sobre los logros y los errores de las políticas científicas actuales, y probablemente la Historia relativizará y terminará por desplazar el tipo de discurso sobre la ciencia y sobre los científicos que estas políticas representan y promueven, y que hoy parece casi indiscutible. (M. Á.)