El "prócer", en su mes, definió el duelo

Ganar un clásico con un jugador menos en más de la mitad de su desarrollo puede ser consecuencia de la mera casualidad, aunque no es el caso de lo que sucedió ayer en el Defensores del Chaco, donde Cerro Porteño fue mejor que Olimpia en el balance global y se llevó el premio mayor porque actuó con más convicción y claridad que su oponente.Por más que el Ciclón se encuentre en la antesala de una trascendente cita por Copa Libertadores, puso su atención en el clásico, usando a varios de sus titulares. Esa fue la señal más clara de que no se trataba de un partido más para los azulgranas, por más que fuera el rival el que estuviera involucrado en la lucha por el título.

Los primeros momentos mostraron a un cuadro cerrista con mejor control de la pelota, poniendo en jaque el costado derecho de la defensa de Olimpia con los continuos desborde de Lucero.

Liderado por la fortaleza del "Tanque" Ferreyra, Olimpia fue nivelando la situación, produciendo un par de acciones importantes, hasta que una pelota larga engañó al "Ganso" y se vio superado por Ariosa, al que derribó poniéndole un brazo delante. Carlos Torres lo expulsó, al entender que le privó al lateral uruguayo de una chance de gol. El tito libre, al borde del área lo pateó Zeballos contra la barrera.

Se quedó el el Ciclón con uno menos para encarara todo el segundo tiempo y lo hizo armando una línea de tres zaguero, sin restar volantes ni atacantes. El plan resultó, porque Olimpia no lo inquietó nunca, ni con el ingreso de Biancucchi.

Cuando Iturbe entró para oxigenar el ataque, la historia comenzó a inclinarse del lado cerrista. Una escapada de este significó el primer gol y otra aventura personal terminó en penal, para el 2-0, que le otorgó un premio grande a todo el equipo que luchó y corrió parejo y castigó la inoperancia decana.
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