Horas antes, en la mañana, la policía de São Paulo lanzó gases, balas de goma y ensordecedoras bombas de ruido para dispersar a decenas de manifestantes que rechazan el alto gasto público en la Copa. Cerca de allí, más manifestantes comenzaron a destrozar comercios, semáforos y carteles callejeros. Lanzaron botellas y piedras contra la policía, que volvió a lanzar más de una decena de bombas de gas y balas de goma. Hubo varios detenidos y heridos, entre ellos cinco periodistas.
“Nuestra estrategia nunca fue acabar con la Copa. Lo que indigna son los gastos que el país hizo para la Copa”, dijo Luiz Gustavo, de 19 años, que protestó en São Paulo enteramente vestido de negro. (AFP).
