Manuel Gavilán entró en la inmortalidad

Manuel Gavilán, integrante de la selección nacional en la Copa del Mundo que se jugó en Uruguay en 1950 y del cuadro albirrojo que ganó la Copa América en 1953, falleció ayer. Abuelo materno de Celso "Chito" Ayala, don Manuel Gavilán tuvo una extensa y exitosa carrera deportiva. Sus restos son velados en San Salvador 1335 casi Mayor Otaño.

Su extensa carrera

Pocos en la historia del fútbol paraguayo se recibieron de héroes deportivos como los Campeones de Lima que en 1953 conquistaron para nuestro país la primera y más preciada corona sudamericana balompédica. Y de estos héroes que en la cancha fueron 22, van quedando cada vez menos. Pareciera como si en el cielo tuvieran urgencia por rearmar el equipo, para deleitar con su fútbol a las almas celestiales…

Manuel Gavilán apareció en el escenario deportivo capitalino al promediar la década del 40, en Libertad. Fue el primero de una legión de extraordinarios futbolistas que vistió la blanquinegra de su club y luego la albirroja de la Selección Nacional en esos años gloriosos de 1953 y 1955. Su nombre resonaría con fuerza desde el 8 de julio de 1945, cuando se alistó por primera vez en la selección, y desde entonces, invariablemente, fue llamado a integrarla hasta el 21 de marzo de 1954, cuando se cerró en el colosal Maracaná la eliminatoria para el campeonato mundial de Suiza.   

Entre uno y otro partido, pasaron 10 años completos y 32 juegos en los cuales fue titular siempre, tanto en los juegos por la recordada Copa Chevallier Boutell durante muchos años disputada contra Argentina, los campeonatos sudamericanos de 1947 en Guayaquil, de 1949, en el Brasil y de 1953 en Lima. Participó también en la Copa del Mundo de 1950 y en las eliminatorias de 1954, para Suiza.   

Pero sus momentos más gloriosos fueron, sin duda, en los tres campeonatos sudamericanos, ya que Paraguay fue vicecampeón en Guayaquil y en Brasil y se consagró en Lima, con un equipo grandioso. A Gavilán le cupo la gloria, además, de haber anotado el único gol de su pasantía por la selección en el último juego, contra Brasil. Aquel que ganamos 3 a 2 y nos consagramos campeones. Y ni qué decir en su Libertad que entre 1952 y 1956 llenó los ojos de un fútbol maravilloso, tanto que ese equipo fue elegido como el mejor del Siglo XX.   

Libertad fue la base del equipo de Lima, conducido por su director técnico, Manuel Fleitas Solich. Sus compañeros de equipo: Robustiano Maciel, Antonio Cabrera, Ireneo Hermosilla formaban junto con Gavilán y Leguizamón (que de Libertad pasaría a Olimpia) el murallón de las líneas de defensa y medio campo de aquella selección, cuyo golero fue otro extraordinario jugador: Adolfo Riquelme.   

Y adelante, junto a los olimpistas Angel Berni en la punta derecha y Juan Angel Romero como interior izquierdo, y el "aborigen", Atilio López completaban la ofensiva los también gumarelos Rubén Fernández y Antonio Ramón Gómez.   
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