Al comienzo de 1974, y para intentar la hazaña de lograr el tricampeonato, Cerro fichó a seis jugadores.
Anastasio Rafael Cobo, fue traído del General Caballero de Zeballos Cue, para paliar la ausencia de Valentín Mendoza, otro de los ídolos de los cerristas, que emigró esa temporada. Cobo llegaba al club de barrio Obrero, con la aureola de haber participado el año anterior de las eliminatorias para el Mundial de Alemania 74.
“Pachanga”, por su parte, fue contratado por Libertad, formando parte de la negociación, del creativo Arecio Colmán, quien se destacó ese año en filas del Ciclón. Los zagueros Héctor Rubén Santamaría y Sebastián Riveros y el volante Francisco Miranda, igualmente fueron fichados por Libertad como parte de la ida de “Neni” al Ciclón.
De River Plate arribaron el defensor Julián Florentín y el delantero Clemente Rolón, uno de los goleadores del 73, junto al azulgrana Mario Ricardo Berón.
De Nacional llegó el puntero zurdo Carlos Báez, quien fue fichado ya a fines del 73. Y por último fue contratado el solense Marco Antonio Sarubbi Jara, quien adquirió el apellido paterno cuando iba a firmar contrato con Cerro.
Además fueron promocionados a primera división cinco jugadores: Victoriano Haiffuch, Fernando Roca, Joel Villalba, Alfredo González y Juan de la Cruz “Calatayud” Sanabria, aunque estos dos últimos solo llegaron a integrar el banco de suplentes, debutando oficialmente recién en la temporada de 1975.
Otros juveniles como los defensores Leonardo Notario y Eustacio Zaracho, igualmente formaron parte del plantel, aunque estos dos ya se habían estrenado en el 72.
El Ciclón tuvo un mal comienzo en el torneo oficial, al perder en la fecha inaugural 2-1 ante Libertad.
Ese partido entró en la historia del fútbol paraguayo no por el resultado en sí, sino porque se constituyó en el primer juego disputado en el estadio de la entonces Liga Paraguaya de fútbol, con el nombre de “Defensores del Chaco”.
En el elenco liberteño, el entrenador era Marcos Pavlovsky, un viejo conocido de los directivos cerristas y en la semana posterior a la derrota de Cerro, se tejieron muchas versiones y una de ellas apuntaba al cambio inminente del técnico azulgrana Salvador Breglia por el brasileño.
Sin embargo, la goleada en la fecha siguiente ante Rubio Ñu, por 4-0 en la Arboleda, aplacó el disgusto de los azulgranas y Breglia continuó hasta casi la terminación del campeonato. Luego de la 6ª fecha de la segunda rueda, el Ciclón era cómodo puntero habiendo logrado 12 victorias, dos empates y solo una derrota (ante los liberteños). Convirtió hasta esa jornada 29 goles y solo encajó nueve, sumando 26 puntos, cinco más que su tradicional adversario, Olimpia, que tenía 21.
A partir de esa ronda llegó la “época de las vacas flacas” para el Ciclón, que solo pudo sumar tres puntos en las siguientes cinco fechas, producto de tres empates y dos derrotas y sin poder convertir ni siguiera un solo tanto a favor. La derrota ante River Plate, por el contundente marcador de 3-0, fue el detonante de otra crisis en el entorno azulgrana. Para colmo de males, antes de ese partido fue transferido a España el arquero Alcides Báez, produciendo el disgusto de los socios cerristas, quienes realizaron varias manifestaciones frente al club.
La situación se tornó insostenible para el entrenador Salvador Breglia, que tuvo que renunciar. A los apurones fue traído de nuevo Egidio Landolfi, quien obtuvo un permiso especial del Botafogo para poder dirigir al Ciclón.
Una de las acertadas del “paraguaio” fue el hacerlo debutar al golero argentino Héctor Eduardo Corte, quien hacía tres años que esperaba su oportunidad. Corte fue gran figura en los partidos que le toco disputar, especialmente en la final ante Olimpia, ganada por 2-1. Nuevamente Berón, el goleador del campeonato, junto al luqueño Fermín Cabrera (10 goles), marcó el tanto del triunfo.
De los 51 jugadores que formaron parte del Ciclón en la conquista del tricampeonato, solo 12 de ellos participaron de los tres títulos: El arquero Alcides Báez; los defensores Pedro Rodríguez, Justiniano Enciso, Antonio Gavilán, Eustacio Zaracho y Leonardo Notario; los volantes Juvencio Osorio, Carlos Jara Saguier y Hugo Talavera, y los delanteros Félix Fermín Marín, Mario Ricardo Berón y Pedro Alcides Bareiro. Una constelación de estrellas en esa época.
lirala@abc.com.py
