Recordando a Miguel Najdorf (1)

Liliana Najdorf, una de sus hijas, lo describió así: “…decir que fue un ser exagerado me resulta insuficiente. Busco sinónimos que me ayuden a definirlo y en estas palabras lo encuentro: apasionado, desproporcionado, ostentoso, gigantesco, extraordinario, abrumador, maravilloso. Sabio”.

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Me es muy cercana la imagen de Don Miguel que Ricardo Calvo dio en el lejano Nº 106 de la revista Jaque: “Najdorf no es una personalidad que pase desapercibida. ... Hay un tipo de fuerza, o de energía, o de vitalidad, llámese como se quiera, que arrastra, atrae la atención, enreda o desenreda (en general, me parece que enreda), y agita como un remolino los remansos del espíritu aparentemente más estructurados, de quien, por suerte o por desgracia haya irrumpido en su campo de acción... Es permanentemente fiel a su verdad propia: ese entusiasmo vital que parece arrancar de los estratos más primitivos de su persona, que la traspasa y que, pasando a través de él, desestabiliza a quien lo acompaña... No es bueno ni malo, es así…”.

Era un hecho cotidiano verlo entrar hecho un torbellino imparable al Club Argentino, a los desaparecidos salones Capablanca y Alekhine, o donde fuere, para jugar partidas rápidas con el maestro más fuerte de la sala.

Es para mí un placer compartir algunas anécdotas de Don Miguel, que presencié o escuché, desde mi adolescencia. Era llamado afectuosamente “El Viejo”, seguramente por mis raíces guaraníes nunca quise llamarlo así; aunque no lo fuera, yo lo sentía como irrespetuoso.

En primer lugar complementemos lo anterior, es verdad que Najdorf buscaba al maestro más fuerte de la sala, y jugaba con él, hay que añadir que cuando aparecía otro de mayor fuerza que su rival, Don Miguel, sin ningún rubor, le decía a quien estaba jugando con él: “Levantate, che, dejame jugar con él”; con cualquier otro, el “expulsado” se habría sentido insultado, pero no con Najdorf.

Sobre el “enredo” del que habla Calvo, recuerdo algo que contó Florin Gheorghiu, ocurrió durante la Olimpiada de Lugano 1968.

El día del duelo estelar URSS- Argentina, Boris Spassky jugaba con Don Miguel en el primer tablero, en un momento, discretamente, le ofreció tablas, pero no porque la posición estaba igualada, estaba muy bien y probablemente debía seguir jugando; su “generosidad” se debía a que tenía planes para la noche, en compañía femenina.

Recordemos el contexto, estaban en plena guerra fría, donde la propaganda era muy importante para ambos bloques, el ajedrez era parte esencial de la propaganda soviética, y ganar la olimpiada era algo “obligado” para la URSS.

Lo que menos quería Spassky era llamar la atención, pero eso era incompatible con Don Miguel, que en medio del silencio casi absoluto, respondió en voz alta con su característico “¿Cómooo?”, en alguno de los ocho idiomas que hablaba, y Spassky, ya algo incómodo, repitió en voz baja la oferta que Najdorf había escuchado.

Don Miguel llamó a un compañero de equipo que estaba paseando, y le dijo en voz alta “Che, el número 1 del mundo me ofrece tablas, ¿debo aceptar?”, repitió la pregunta a viva voz a otro compañero que se acercó a ver qué sucedía.

Spassky estaba cada vez más rojo, se acercó el agente de la KGB, que desaprobó lo que estaba ocurriendo, y miró acusadoramente a Spassky, que quería desaparecer. También, a cierta distancia, apareció un directivo argentino, que apenas sabía jugar, pero Don Miguel necesitaba saber urgentemente su “experta” opinión, otra vez preguntó, “Che, ¿debo o no aceptar la oferta de tablas del mejor jugador del mundo? ¿qué te parece?”, su interlocutor se quedó sin habla, mientras se arremolinaba más y más gente; pasaron más minutos eternos para Spassky, y al final Najdorf aceptó.

El espíritu competitivo y ganador que tenía era increíble, parecía que se jugaba la vida en cada partida rápida amistosa; cuando quedaba poco tiempo, jugaba con las dos manos, una vez vi a un rival pedirle que jugara y apretara el reloj con una sola mano, “¡Con los pies, viejo!”, fue la respuesta de Najdorf.

Otra frase típica suya era “¡No puse reloj!” cuando de repente veía que le quedaba poco tiempo, tal vez alguna vez fuera verdad, en otras era dudoso, pero se agregaba tiempo.

Otras veces, cuando sospechaba que podía perder por tiempo, exigía a su rival que le mostrara cómo pensaba ganarle ese final “obviamente” tablas; ¿quién era el valiente que podía demostrarle que ese final se ganaba matemáticamente en segundos, con su mirada inquisitoria? Ningún mortal, por supuesto.

Esas actitudes no caían simpáticas en algunos socios del club, que a espaldas de Don Miguel las agruparon en una definición: “Ley Najdorf”, como crítica, claro está.

Nadie se lo contó a Najdorf, pero un día, no sé cómo, lo descubrió, ¿cuál fue reacción? ¿se ofendió? ¿negó lo que hacía? No, en absoluto, Najdorf estaba encantado con que le hubieran creado una ley con su nombre, y pícaramente cuando llegaba a alguna de las situaciones mencionadas decía: “Aquí ya puedo aplicar Ley Najdorf”, de lo más divertido; naturalmente esa ley no podía ser invocada por su rival.

Hace poco, al leer cómo nació el mote The Rat Pack (La pandilla de ratas) me acordé otra vez de Najdorf, esa pandilla estaba formada por Frank Sinatra, Dean Martin, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Sammy Davis Jr., Judy Garland y otros, en sus reuniones (juergas) tras la actuación de uno de ellos abundaba el alcohol, el tabaco y otras sustancias; una mañana Lauren Bacall llegó a una suite donde habían pasado la noche, y estaban todos con resaca, en un estado físico deplorable, con desagrado, la entonces esposa de Bogart les dijo: “Parecen una pandilla de ratas”, y en vez de ofenderse, la pandilla, agradeció el insultante mote y lo adoptaron… como hizo Najdorf. Claro que la “Ley Najdorf” no valía contra los adversarios más fuertes, Miguel Ángel Quinteros por ejemplo no se la aceptaba, y trataba de ganarle por tiempo si era posible, lo que provocaba discusiones explosivas, pero pasajeras, entre ambos.

En 1973 Ljubomir Ljubojevic jugó el Interzonal de Petrópolis, en Brasil, y después pasó un tiempo por Buenos Aires, donde jugaba maratonianos duelos de partidas rápidas con Najdorf, que a veces intentaba aplicar “su” ley.

Cuando no tenía éxito, y Ljubojevic quería ganarle por tiempo, como agravio, Najdorf con su peculiar acento le decía: “¡Quintegos!, ¡Quintegos!”, mientras las piezas de ambos eran movidas a toda velocidad
Como despedida de nuestro primer recuerdo compartido, va algo personal: En una ocasión, en 1979, durante el primer Grand Prix en el Banco Ciudad de Buenos Aires, el Gran Maestro Héctor Rossetto (Bahía Blanca, 8 de septiembre de 1922-Buenos Aires, 23 de enero de 2009) le hizo un comentario sobre una victoria suya utilizando el peón d aislado, esas posiciones eran una de las especialidades de Najdorf, tiene muchas victorias notables, como ante Tal, Reshevsky, Gligoric, Fine, Gheorghiu, etc.

El maestro Rossetto hacía hincapié en una, sin recordar cuál, y Najdorf, sin falsa modestia y con justicia dijo: “Tengo muchas”, de inmediato vino a mi memoria su espectacular victoria contra Kotov, se lo dije, y su cara se iluminó, “¿La conocés?” me dijo muy complacido, y comentó la hermosa maniobra clave de la partida, yo la había visto en el libro “Ataque y Defensa” de Mueller y había quedado impactado.

Esa es la partida que elegí para recordar hoy a “Don Miguel”.

En su querida memoria, en su querida presencia, Don Miguel, donde quiera que esté.

Miguel Najdorf-Alexander Kotov
Defensa Nimzoindia, [E55], Mar del Plata, 1957.

1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cf3 d5 4.Cc3 Ab4 5.e3 0–0 6.Ad3 c5 7.0–0 dxc4 8.Axc4 Cbd7 9.De2 a6 10.a4 Cb6 11.Ab3 cxd4 12.exd4 [Y llegamos a una de las posiciones típicas de peón d aislado donde Najdorf se desenvolvía con gran maestría.] 12...Ad7 13.Td1 Tc8 14.Td3 [Preparando el traslado de la torre al flanco rey.] 14...Cbd5 15.Cxd5 Cxd5 16.De4 [A 16.Ce5 podía seguir la simplificación 16...Txc1+! 17.Txc1 Cf4, que favorece a las negras.] 16...Ac6 17.Ce5 Cf6 18.Dh4 Ad5? [Tras esta jugada imprecisa la iniciativa pasa a manos de Najdorf. 18...Ce4!, planteando la repetición de jugadas 19.Dg4 Cf6, era difícil de quebrar.] 19.Ag5! Ae7?! [19...Axb3 20.Txb3 Ae7 21.Th3 Te8 era desagradable, pero la única manera de resistir, el alfil de b3 demostrará ser mucho más fuerte que su colega negro.] 20.Th3 Te8

21.Ad1!? [Una jugada inusual, muy imaginativa, que llevó a una rápida victoria, pero no lo mejor. Muchos años después de jugarse esta partida, Igor Zaitzev indicó que lo más fuerte era 21.Ac2!! y no hay defensa, 21...Txc2 pierde por 22.Axf6 h6 23.Dh5! Tf8 (23...Axf6 recibe mate tras 24.Dxf7+ Rh7 25.Txh6+!) 24.Axg7! con demolición del enroque negro. A 21...Rf8 decide 22.Ah6!!, si bien 22.Axh7 Cxh7?! 23.Dh5! también vale. En cambio 21.Axf6?! Axf6 22.Dxh7+ Rf8 no es lo más preciso.] 21...Da5? [Y ahora el vendaval se torna irresistible. Resistía más 21...Tc7!, con “Rayos X” sobre f7, aunque Houdini no ve salvación para las negras tras la sencilla 22.Ae2 para Ad3 pero no 22.Ah5? Cxh5 y es forzado simplificar con 23.Axe7; no 23.Dxh5?? Axg5 y f7 está defendido.] 22.Ah5! Ted8 [22...Cxh5 23.Dxh5 toca f7 y h7, hay mate en 9 jugadas, dicen los módulos; 22...Tf8 es ahora insuficiente por 23.Axf6 Axf6 24.Axf7+! Txf7 25.Dxh7+ Rf8 26.Cg6+ Re8 27.Dg8+, etc.] 23.Axf7+ Rf8 24.Ah6! [Najdorf elige lo más elegante, amenaza mate en tres jugadas con 25.Axg7+.] 24...Ce8 25.Df4 Af6 26.Axg7+! Re7 27.Axe8 Axg7 28.Txh7
1–0

Problema Nº 401

Solución del Problema Nº 400
Blancas: Rg1, Dh4, Td1, Cf5, a2, f6, f2, g2, h2 (9)
Negras: Rg8, Db2, Te8, Ac6, a6, b5, c7, f7, g6, h6 (10)
Juegan las Negras
Lajos Portisch, (Zalaegerszeg, Hungría, 4 de abril de 1937), cumplió 75 años el 4 de abril, Portisch es uno de los grandes protagonistas de la historia ajedrecística del siglo XX, fue uno de los mejores jugadores no soviéticos desde los años 60 hasta finales de los años 80. Portisch participó en 12 interzonales consecutivos desde 1962 a 1993, fue candidato al Campeonato del Mundo en ocho ocasiones (1965, 1968, 1974, 1977, 1980, 1983, 1985, y 1988), y participó en 20 olimpiadas desde 1956 hasta 2000; fue el primer tablero húngaro cuando por primera vez la URSS no salió primera, en Buenos Aires 1978. Portisch ganó o compartió el primer puesto del Campeonato Húngaro en ocho ocasiones, en 2004 se le concedió el premio “Nemzet Sportoloja”, que es la máxima condecoración deportiva húngara. Su hobby principal es cantar arias de ópera, es barítono.

El pasado 4 de abril se disputó en el Hotel Hilton de Budapest un torneo rápido, “Portisch 75”, en su homenaje, con la participación de cuatro amigos, Vlastimil Hort, Ljubomir Ljubojevic e Istvan Csom, el homenajeado fue el vencedor.

En la posición del problema Portisch contraataca con éxito y logra imponerse.

28...Dd2! [Era inferior la defensa 28...h5?! 29.Ce7+ Rh7 30.h3, con una larga lucha por delante.] 29.Cxh6+ Rf8 30.Tf1 Te1 31.Dg4 [Tampoco defiende 31.f3 entre otras por 31...De3+ 32.Df2 Dxf2+ 33.Rxf2 Txf1+ 34.Rxf1 b4!, seguido de 35...Ad5.] 31...Txf1+ 32.Rxf1 Dxh6 [El resto es sencillo.] 33.Dc8+ Ae8 34.Dxc7 Rg8 35.Dc8 Df8 36.Dxa6 Dc5 37.h4 Dc1+ 38.Re2 Dc6 0–1
Kavalek, L - Portisch, L, Interzonal de Susa 1967.


zfranco@abc.com.py

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