Los cráteres y pozos profundos en las calles y avenidas de la capital y ciudades aledañas siguen siendo obstáculos peligrosos para los automovilistas.
Son producidos por los obreros de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), que solamente en algunas ocasiones tapan los sitios excavados para reparar las pérdidas de agua potable en la vía pública. Y si reparan, lo hacen de forma chapucera que en pocos días debilita la capa asfáltica.
Técnicos del sector opinan que el problema no se puede erradicar porque los materiales utilizados son de baja calidad y se rompen con la presión del agua en las cañerías, principalmente en horario nocturno cuando se reduce el consumo del producto. En un año, de acuerdo a datos que maneja la propia empresa del Estado, pierde casi la mitad del agua tratada, lo que en términos monetarios representan alrededor de US$ 30 millones.
No tienen equipos
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Los obreros de la Essap, más conocidos como cuadrilleros, que se encargan de reparar los caños rotos, tampoco utilizan los elementos fundamentales de protección personal, tales como guantes, botas y cascos.
En la empresa dicen que proveen de todo el equipo necesario a sus obreros, pero que ellos no lo utilizan. Tampoco existe control por parte de otras instituciones, como la Municipalidad o el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Nadie fiscaliza ni los obliga a cumplir las reglas elementales para ejecutar su tarea.
Los obreros tampoco cuentan con seguro del Instituto de Previsión Social (IPS). Cuando se producen accidentes en el trabajo los mismos funcionarios corren con los gastos de atención hospitalaria, comentó a nuestro diario una fuente del sector sindical.
De un alrededor de 2.000 funcionarios, Essap tiene destinado solo unos 180 a la atención de caños rotos.
