Recordemos que, con la liberación de las semillas transgénicas de algodón, en el Paraguay, un sector mencionó que este herbicida constituye supuestamente un mayor peligro para el suelo y el ambiente, de los que se emplean en la producción convencional.
Gómez dijo que si el glifosato se emplea como lo indica la etiqueta y cumpliendo las normativas agrícolas establecidas, con las protecciones adecuadas del aplicador, es como cualquier producto químico que se utiliza en la agricultura convencional, para la sanitación vegetal. Dijo que en el caso del cultivo del algodón, en la antigua producción convencional se aplicaba en la Argentina una gran cantidad de productos plaguicidas peligrosos, que ya no se emplean hoy con el cultivo del textil transgénico.
“Por la experiencia que tengo en el área en que estoy trabajando, en el sector de agroquímicos del Senasa, la tecnología ofrece hoy a la agricultura modera productos cada vez menos tóxicos, las empresas mismas buscan eso, y no soy defensor de las industrias ni de los productos, hablo como agente evaluador de la toxicidad, no tengo compromisos ”, acotó. Gómez participó en el local del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal (Senave), desde el jueves hasta ayer, en de un evento de evaluación en toxicología y ecotoxicología, junto con Daniel Mazzarella, también especialista del Senasa de Argentina.
En la oportunidad, el director de Agroquímicos, del Senave, Ing. Agr. Zoilo Ruiz Díaz, informó que abordaron aspectos globales del proceso de registro, desde los criterios a tomar en cuenta para la determinación de la equivalencia química y los ingredientes activos que pasan al proceso de experimentación.
