Alderete comenzó su gestión con el "pie izquierdo", creando un estamento supraministerial como la Coordinadora Ejecutiva Para la Reforma Agraria (CEPRA), con un funcionamiento por encima del propio Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), apartando de la mesa de diálogo a los gremios de la producción que forman parte activa del sector rural en el país.
Gestión en CEPRA
En su resumen de gestión, la CEPRA, dirigida por el presidente del Indert, mostró índices de ejecución de programas y proyectos que ni siquiera se acercan a los de una administración seria y responsable.
El informe refiere construcción de aulas y escuelas rurales 4%; provisión de libros a escuelas 2,5%; construcción de nuevos caminos 6%; construcción de puentes 0%; capacitación a productores 7%; provisión de letrinas sanitarias 12%; educación ambiental y plan de manejo sostenible, 0%; son solo algunas muestras de la pésima gestión de la CEPRA durante el 2009.
Trabajando solo con las organizaciones campesinas afines a los movimientos políticos que apoyan al Gobierno, Alberto Alderete no concretó uno solo de los objetivos necesarios para la verdadera reforma agraria integral en el país.
Apenas asumió, Alderete prometió la realización de un catastro nacional conjuntamente con el Gobierno de Navarra (España), hasta donde fueron con el senador Luis Alberto Wagner para gestionar el estudio a un costo de 50 millones de dólares, que no fue más que otra promesa incumplida.
Baja ejecución
La baja ejecución presupuestaria del Indert, de apenas un 30% durante el 2009, también es otra realidad que desnuda la negligencia administrativa de la institución encargada de la reforma agraria en el Paraguay.
Lo único que hizo el ente agrario, desde que asumió Alberto Alderete, fue la compra y el reparto populista de tierras, una práctica antigua que, definitivamente, no representa ningún avance en los problemas de fondo de la reforma agraria con cientos de asentamientos abandonados ante la falta de servicios básicos (luz, agua, caminos), falta de escuelas y rubros para docentes, falta de asistencia técnica y apoyo crediticio para el arraigo y la producción, entre otras necesidades.
El caso Teixeira
Asimismo, Alderete coronó su pésima gestión al frente del Indert llevando adelante, a como dé lugar, la frustrada compra de las 21.833 hectáreas de tierra del brasileño Ulisses Rodrigues Teixeira, cuya operación estuvo plagada de irregularidades y que incluso representa uno de los mayores casos de corrupción de la era Fernando Lugo.
El intento de adquirir la estancia "Paso Kurusu" (de Ulisses Teixeira), que costó 11.176.000 dólares, por nada menos que 31,6 millones de dólares, significó prácticamente "la cruz" del renunciante funcionario, ante los graves hechos de corrupción que envolvían a este caso.
No obstante, Alderete no hubiera cometido tantas irregularidades de no haber sido porque contó con el apoyo de altos e influyentes funcionarios, como el caso del secretario general de la presidencia, Miguel López Perito, y del ministro de Hacienda, Dionisio Borda, así como con la complacencia del mismo presidente de la República, Fernando Lugo, que también tienen su alto grado de responsabilidad en el rotundo fracaso de la reforma agraria.