Según Cristhian Lizcano Ortiz, experto colombiano en telecomunicaciones, si el Gobierno distribuye mal el espectro radioeléctrico y permite la concentración del mercado de telefonía móvil, afectará no solo a los usuarios sino también a la economía.
Para evitar la concentración y el monopolio, Paraguay tiene que establecer reglas, así como lo hizo en su momento el Gobierno colombiano, dijo.
“El regulador tiene en sus manos un instrumento clave para garantizar la competencia y, ante todo, para garantizar que las telecomunicaciones se sigan consolidando como una herramienta soporte para los demás sectores de la economía. En ese caso lo que hizo Colombia fue darles prioridad para que los competidores actuales del operador dominante, con mayor participación, que accedan a la banda más baja, en este caso de 1.700 Megahertz (MHz), y promover una política si quiere que haya nuevos competidores, dejar algún segmento reservado, si es que existe la capacidad o disponibilidad técnica”, dijo.
Una banda solo para operadores pequeños
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Para equilibrar el mercado se aconseja segmentar las bandas. “Licitar el espectro en bloques de 30 MHz para ofrecer los servicios de datos de alta velocidad 4G. Luego, lo deseable sería que hayan al menos tres bloques de 30 megas; dos para los competidores del operador mayoritario y uno, si llega a haber ya ecosistema, para que pueda ingresar un nuevo operador”, explicó.
Otra para el dominante
Lizcano añadió que el operador dominante en Colombia fue excluido de la licitación de la banda de 1.700 MHz. Se le dejó licitar en otra, la de 2.600: “a diferencia de Colombia, ya el operador dominante aquí en Paraguay (Tigo) tiene espectro en la banda 2.600. En Colombia no lo tenía, entonces lo que hizo fue que el dominante pudiera tener espectro en esa banda. También dejó un segmento reservado para un entrante y las demás para que cualquiera de los competidores”.
La fijación de topes de espectro para cada operador fue lo más importante que hizo Colombia. “Es una herramienta clave para mercados con semejante diferencia de participación o en asignación de espectro. Cuando un Gobierno fija un tope, el mensaje es que el espectro es clave para la competencia, que no quiere que se acapare, se concentre, se monopolice”, subrayó.
“Si son varios operadores compitiendo en el mercado, los usuarios tendrán mayores garantías de ofertas a mejores costos”, expresó.
Concluyó que la licitación de la banda 1.700 MHz que planea Conatel para octubre o noviembre, “es la oportunidad perfecta para equilibrar la regla de juego”.
Amenazas no se cumplen
Cristhian Lizcano Ortiz explicó que cuando en Colombia empezaron a fijar las nuevas reglas de juego, el operador dominante, AMX (Claro), se quejó de que lo estaban castigando por invertir, ser bueno, y anunció su retiro del país, pero no lo hizo. Continuó con sus inversiones y sigue siendo el primero en el mercado. Ganó la licitación de la banda 2.600 MHz. Ya desplegó la tecnología 4G pese a que decía que no había equipos para esa banda. En el caso paraguayo reflexionó que Conatel tiene que mirar dónde está actualmente y hacia el futuro al que quiere llevar al sector. “Su regulación debe ser oportuna, anticiparse a excesiva concentración o monopolización, para dar seguridad jurídica a los inversionistas”, dijo.
