Colegiación obligatoria
País sin esperanza, el nuestro. Cada vez que queremos avanzar un paso, lo hacemos pero hacia atrás. La colegiación obligatoria tiene por finalidad, en países que sí la aplican, garantizar un ejercicio ético de las profesiones, mediante un sistema de autorregulación que posibilita un servicio profesional de excelencia a los usuarios de las profesiones que fueren. Es decir, obtener el título no implica vender el servicio si el “colegio ” no da su Ok. La pregunta es cómo se puede integrar la primera frase del Art. 42 constitucional (Toda persona es libre de asociarse o agremiarse con fines lícitos, así como nadie está obligado a pertenecer a determinada asociación...) con la siguiente (La forma de colegiación profesional será reglamentada por ley...). Si para obtener la habilitación del “colegio” se requiere pertenecer a él, existe sí una obligatoriedad de asociación a ese “colegio”. En consecuencia, hay una contradicción en el propio artículo constitucional. Nadie me puede obligar a asociar a ninguna organización profesional, pero para trabajar debo obtener la certificación de una de ellas a la que debo estar afiliado. ¿Es o no constitucional la ley de colegiación obligatoria perpetrada últimamente a quemarropa?
La mitad de los eruditos dice que sí y la otra mitad dice que no. Nos salió cara la Constitución, pero a cada paso nos topetamos con un problema de interpretación. ¡Cosa e mandinga! Nuestros convencionales hicieron una Constitución tan clara que en vez de aclarar oscurece. Cada quien le da a la cuestión el color del cristal con que mira. Así no se puede establecer un contrato social porque entonces la única receta posible es la del Viejo Viscacha (del Martín Fierro) quien recomendaba: “Hacete amigo del juez,... siempre es gueno tener palenque ande ir a rascarse...”. El escepticismo y picardía del personaje de José Hernández parecen fotografiar nuestro panorama. No es otra cosa que la explicación del porqué nos cuesta tanto la institucionalización de nuestra convivencia.
Menudo embrollo en que metieron al número uno. Y peor aún ¡a los que tendrán que resolver después la catarata de inconstitucionalidades que vendrán si se promulga el mamotreto! Claro que si pasa lo mismo que con las inconstitucionalidades sobre la Ley 1626 de la Función Pública (aunque algunos ya la llamen “función pública” por la forma de ingreso a tal servicio), los justiciables llegarán a viejos antes de que vean los fallos ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario. Aquí no se legisla ni se interpreta para el bien común sino para favorecer a las corporaciones, sean del pelaje que fueren. Todo es cuestión de presionar con manifestaciones, escraches, lobby y otras palabras nuevas que aplicamos desde la caída de aquel régimen al que no queremos volver, pero tanta viruta se le sacó a la democracia que en poco tiempo ya no quedará madera que cepillar. Los nostálgicos están de parabienes. O ñe kûmbereima haekuéra (se relamen). A ver si a alguien se le ocurre uno de estos días e inventa alguna pócima que fortalezca el sentido común.
Óscar A. Martínez Pérez
Casa Cuna
En la esquina de la Avda. San Martín y Mcal. López encontré a jovencitas y señoras con carteles en que pedían contribución para que no se cierre la Casa Cuna Dr. Carlos Santiviago. Esta institución es una de las más antiguas que tenemos en nuestro país, creada para albergar niños. Hoy tiene más de 380, que reciben vivienda, comida, pañales, etc., niños que estaban abandonados a su suerte. Ud., señor Presidente, durante su niñez vivió a 2 cuadras de la institución y muchas veces seguramente, como otros, pasó por la Casa Cuna, o sea, conoce que era la única con que se contaba en aquella época. Hoy el Parlamento aprobó aportes del Estado para 147 ONG, muchas de ellas respaldadas por los mismos políticos, pero recortó y solo le otorgó a la Casa Cuna G. 32.000.000 (es lo que leí en el periódico). Imposible subsistir con esa suma, recorte lo que le esta dando a alguna ONG mau y dele a la Casa Cuna el dinero suficiente para que no cierre. Cuando llegue a viejo, muchos de estos niños que vivieron sus primeros años en la institución lo recordarán y le agradecerán. Ud. puede, señor Presidente.
Julio César Martinessi Real
Selección
Como siempre nos afecta lo que pase con nuestra selección de fútbol porque somos y debemos ser patriotas, o por lo menos yo me siento así. Quien más quien menos, todos nos sentimos un DT al hablar de fútbol, y está bien que sea así, es la pasión, y creo que a muchos nos dio gusto ver estos dos partidos amistosos. Lo hicieron muy bien. Ver las ganas que pusieron los jugadores. Se nota que hubo motivación, los jóvenes, todos respondieron con creces, se notó un esquema de juego. Víctor Genes se erige como el adecuado estratega, orientador o director técnico para lo que queda para el próximo compromiso mundial. Estoy convencido de que sobra material, tenemos jugadores de calidad, la APF tiene la gran deuda de hacer todo lo mejor para que volvamos al Mundial. Que los dirigentes de otros clubes apoyen siempre, los periodistas respalden con críticas constructivas en el momento oportuno, no cuando ya no hay solución, porque la selección es de todos y para todos, porque al fin de cuentas quiénes son los que solventan los costos; nosotros: público. Comencemos esta gran hazaña desde ya.
Eleuterio Simón Samudio
