Girala “consiguió” con artimañas y la venia fiscal-judicial conducir la causa a Villarrica, en donde se encuentra un amigo fiscal, el procesado por coima Gustavo Cáceres, quien cerró la causa sin más trámites. Ahora, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados solicitó el expediente judicial así como la carpeta fiscal del caso en el que fue imputado y maratónicamente sobreseído Escobar, en menos de un mes.
El manejo arbitrario, prebendario y corrupto en Petropar no deja de sorprender por la osadía de quienes ostentan el poder de turno en el ente, despilfarrando la cosa pública para el pago de favores. A pesar de que Petropar posee más de 30 abogados, contrató a la abogada Vanessa Iribas, cuyo principal mérito es ser la hija de la defensora de Escobar, porque la misma no concursó para ganarse el puesto que ostenta, así como exige la ley. Además, percibe un millonario salario de casi G. 7 millones, asistiendo apenas dos veces por semana a la entidad, según denuncian indignados sus propios compañeros de la empresa. La excusa es que supuestamente en los días en que no acude a Petropar concurre presuntamente a la planta de Troche; sin embargo, en la alcoholera no existe ninguna oficina jurídica. Otro elemento a favor de Vanessa es el de simpatizar con el partido de gobierno y se está candidatando para formar parte del directorio del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en el 2013, según la información que aparece en redes sociales. Su mamá, Norma Girala, ya le había defendido a Escobar cuando este fue imputado por delitos ambientales en 2009. Nuestro diario había publicado entonces una factura pagada irregularmente por Petropar a Girala por G. 187 millones, cuando Escobar debió haberlo pagado de su peculio, porque no fue demandada la institución, como dice la ley. También, el hermano de la Girala, Raúl, fue beneficiado en Troche con una facturación de G. 200 millones para reparar piletas de efluentes de la planta.
